martes, 2 de septiembre de 2014

La profesión periodística / Joaquín Abad *

Ayer comenté como las propias empresas editoriales se habían cargado a los periódicos impresos y sus correspondientes digitales. Hoy me toca hablar de los periodistas, de esa profesión que en su día parecía grandiosa y que se ha convertido, por culpa de políticos y de los propios profesionales, en un ejército de parados dispuestos a trabajar por cuatro perras...

Hubo un tiempo en que los periodistas eran notarios de la realidad. Un tiempo en que había periodistas de raza que investigaban y removían los cimientos para sacar la verdad real, y no la oficial. Eran tiempos en que los editores presumían de ser independientes y por supuesto no viajaban en jet privado en sus desplazamientos internacionales. Eran tiempos donde el director tenía un utilitario similar al del redactor jefe y tras la jornada marchaba a tomar una copa con los colegas de redacción. Eran tiempos donde los políticos no accedían a las redacciones por decencia. Eran tiempos donde se ejercía el pisotón y la exclusiva. 

Y han pasado los años, lo he vivido en carne propia, y esos mismos periodistas que se enorgullecían de ser independientes se pusieran a babear con determinados partidos políticos que enseguida descubrieron lo fácil que era invitarlos y obtener la correspondiente reseña periodística, la mayoría de las veces manipulada. 

A comienzos de los años ochenta era muy difícil saludar a un periodista de raza. Cuando Felipe González ganó las elecciones el 28-O, resulta que las redacciones estaban plagadas de periodistas con carné del pesoe, y con el de la UGT o CCOO. Y celebraron como propia la llegada de socialismo al poder. A partir de esa fecha se produjo una verdadera caza de brujas. Había que desprestigiar a todo periodista que no fuera próximo al club de El País, que era quien daba carné de demócrata o el llamado periodista progresista. Y pobre del que no lo fuera. 

La verdad es que el pesoe supo premiar a sus periodistas. Los fue colocando, a todos, incluso a los inútiles, en la dirección de medios controlados por el poder. Se crearon entes de televisión autonómicos donde se dieron empleo a miles de periodistas. Periodistas afines, claro. 

Pero llegó el año 1995 y nació la www, la World Wide Web. Y con ello la posibilidad de que hacer un periódico, en este caso on-line, fuera como coser y cantar. Algunos periodistas incómodos al poder, como Pablo Sebastián, pusieron en marcha un diario sólo digital y al cabo de los años, hoy, tenemos muchos cientos de medios digitales, quizá miles, que han arrinconado de tal manera a los dinosaurios escritos, esos que se vendieron al partido en el poder, y que ahora están en la ruina. 

Es ahora cuando, gracias a internet, los periodistas vuelven a ganarse un asiento en el reconocimiento de una profesión que el socialismo se cargó a conciencia. Es ahora cuando los periodistas no tienen necesidad de que un director con chófer le contrate por el salario mínimo, mientras él viaja en jet privado. Ahora, gracias a internet, los periodistas pueden ejercer de una libertad de expresión que Felipe, y Guerra y toda la corte de dictadores amigos de Fidel Castro trato de exterminar. Llegaron al poder gracias a esa libertad de expresión y no estaban dispuestos a perderlo por esa libertad de expresión. 

Aunque Pedro J. Ramírez se encargó de demostrarles que eso no sería del todo posible...
 
(*) Periodista y editor de www.muyconfidencial.com

domingo, 31 de agosto de 2014

Una mujer, Rona Fairhead, presidirá por primera vez la BBC

LONDRES.- Rona Fairhead ha sido elegida para presidir el consejo de administración de la BBC, lo que la convertirá en la primera mujer al frente de la cadena pública británica, ha informado este domingo el propio canal. 

Fairhead, de 53 años y exconsejera delegada del grupo del 'Financial Times', sustituirá a Christopher Patten, de 70 años y quien en mayo anunció que dejaba la presidencia de la British Broadcasting Corporation (BBC) por motivos de salud. La ejecutiva señaló que es consciente de la "enormidad" de la tarea encomendada, que afrontará con "emoción".
 "La BBC es una gran institución británica llena de gente con talento y me siento honrada de ser la presidenta del BBC Trust (consejo de administración)", dijo.
Rona Fairhead tuvo puestos directivos en el banco HSBC y en PepsiCo antes de ser durante doce años, hasta noviembre de 2012, consejera delegada del diario económico 'Financial Times', propiedad del grupo Pearson. Su nombramiento al frente de la BBC es recomendación del ministro británico de Cultura, Sajid Javid, que ha destacado la gran experiencia de Fairhead al frente de multinacionales y su capacidad de liderazgo, que aplicará a la cadena pública. Fairhead deberá comparecer ante el comité parlamentario de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte, el próximo 9 septiembre, antes de que sea confirmada como presidenta del BBC Trust.
El consejo de administración de la BBC es el órgano de gobierno de la cadena, independiente de la dirección ejecutiva, y se encarga de tomar decisiones estratégicas "por el interés público, particularmente el de aquellos que pagan la licencia de televisión", según la ley que constituyó el BBC Trust en 2006. 
Rona Fairhead presidirá la cadena pública en tiempos de cambios y recortes, dos años antes de que caduque el acuerdo con el Gobierno por el que cobra un canon de 145 libras (183 euros) anuales a todos los hogares con televisión en el Reino Unido, su principal fuente de financiación. 
Chris Patten anunció en mayo que renunciaba a la presidencia del BBC Trust por motivos de salud, después de haber sido operado recientemente del corazón. Lord Patten fue entre otros cargos ministro conservador, comisario europeo y último gobernador colonial de Hong Kong.

Los medios de comunicación ya no son el “cuarto poder” / Marcelo Colussi *

De acuerdo a nuestra tradición occidenta la realidad es una, dada desde siempre, puesta ahí en forma indubitable a la espera que el ser humano se contacte con ella. La realidad, en definitiva, existe independientemente del sujeto que se relaciona con ella. En ese marco, la verdad, siguiendo las enseñanzas aristotélicas y los teólogos medievales, es la “adecuación del sujeto que conoce con la cosa conocida”. La cosa, la realidad, está siempre ahí a la espera que el sujeto se dirija a ella para aprehenderla, para conocerla a través de sus sentidos y la razón. Esa fue la idea dominante por dos milenios en nuestra tradición cultural, y es la concepción que sigue prevaleciendo en el sentido común. El peso está puesto en la realidad objetiva.

En el Renacimiento, con el cambio de paradigmas que comienza a tener lugar en ese momento histórico de la humanidad, la noción de la realidad va variando. Con el mundo moderno que se empieza a construir a partir del nuevo ideal de ciencia copernicana, la realidad va a pasar ser “construcción”, es decir: producto de la forma en que el sujeto se relaciona con la cosa. La realidad deja de ser una, única, inobjetable. Llegados a nuestros días con un pensamiento cada vez más centrado en el sujeto, interesa fundamentalmente el proceso de “construcción” de esa realidad. Los datos de las distintas ciencias sociales y de una epistemología que rompe vínculos con la tradición aristotélica ponen el énfasis en la relatividad de la realidad: la misma pasa a ser entendida como construcción histórica, por tanto cambiante, variada, siempre relativa. El peso, ahora, está puesto en el sujeto y en las relaciones que establece con la cosa. Así como una botella está medio vacía o medio llena, según el punto de vista, así comienza a entenderse esta nueva visión de la realidad. La verdad deja de ser un absoluto.

Todo esto nos sirve para entender que la realidad de la que queremos hablar en términos político-sociales es una realidad “construida”, no absoluta, no terminada. Lo político, en tanto la esfera donde se juegan las relaciones de poder entre grupos humanos, no es una realidad dada de antemano, única e indubitable. Esa realidad política es producto de una historia, y por tanto, es cambiante, dinámica, en perpetuo movimiento. En esa construcción, más allá de la bienintencionada idea de paz y rechazo de la violencia, el conflicto juega un papel determinante. La historia, la realidad política en definitiva, es producto de una conflictividad estructural. La realidad política tiene que ver con el juego de los poderes que se van estableciendo, los cuales están en continuo cambio. La forma en que percibimos esa realidad no es nunca ni ingenua ni neutra. Lo que sabemos de esa realidad política –que es una realidad social, por tanto determinada por factores sociales, económicos en principio, así como culturales en sentido amplio– es siempre una construcción hecha desde el ejercicio de poderes. Lo que pensamos, sabemos, decimos de esa realidad, es lo que quien detenta la mayor cuota de poder social piensa.

El pensamiento político es el reflejo de las luchas de poder que estructuran toda sociedad, y que le dan su dinámica. Este pensar, en general, ha sido patrimonio de un pequeño grupo de pensadores –en general plegados a los poderes dominantes– que piensan, organizan y dan forma a lo que luego las grandes mayorías repiten. En relación a esto, algo inédito en la historia y que viene marcando una tendencia cultural ya desde inicios del siglo XX es el papel que juegan los modernos medios masivos de comunicación. Lo que la gran mayoría piensa, o más correctamente repite en términos políticos-ideológicos, cada vez más proviene de esos medios comunicacionales: prensa escrita primero, luego radio, después la televisión con una fuerza arrolladora, actualmente toda la diversidad de medios audiovisuales: internet, videojuegos. Estos llamados “mass-media” han ido creciendo hasta convertirse en una especie de nuevo medio ambiente creando una inversión que hace que para muchas personas ya no haya otra realidad relevante que la que esos medios producen.

Según una publicación de la empresa encuestadora Gallup, estadounidense y para nada sospechosa de pensamiento crítico con ideología de izquierda, el 85% de lo que un adulto urbano término medio “sabe” hoy día de su realidad política proviene de esos medios masivos de comunicación, de la televisión ante todo. Es ya sabido, es una frase hecha –pero no por ello menos importante– aquello de “si no está en la televisión no existe”.

Esa es nuestra realidad política actual: los medios de comunicación, tradicionalmente el “cuarto poder”, han subido drásticamente de categoría. Hoy día son uno de los factores del poder mismo, construyendo la realidad político-ideológica a escala planetaria. Muy buena parte de nuestras apreciaciones sobre esa realidad son los productos prefabricados que esas usinas culturales elaboran, cada vez con mayor sutileza, con mayor esmero.

La evolución de los medios de comunicación ha estado siempre asociada a las distintas revoluciones tecnológicas, así la imprenta precedió al motor de vapor, la radio a la televisión, el ferrocarril a los automóviles, el telégrafo al teléfono, etc. De igual forma la expresión oral precedió a los manuscritos mediante el pergamino que podía mostrar texto y miniaturas ilustradas. Primero se transmitían sonidos, luego sonidos e imágenes. Hasta llegar al nuevo medio de transmisión de información, a saber: internet. Ha sido un medio que empezó transmitiendo sólo texto, luego imágenes, sonido, hasta llegar al lugar que ocupa en la actualidad.

La televisión: un ejemplo de “diosa todopoderosa” en la comunicación

Para entender este poder que detentan los medios, nos vamos a permitir hacer un pequeño recorrido por el medio de comunicación que más ha impactado a escala global en la población: la televisión. Sin dudas, ella es uno de los inventos que más ha influido en la historia de la Humanidad. Su importancia es tremendamente grande, dado que influye en los cimientos mismos de la civilización: es la expresión máxima de los medios masivos de comunicación, por tanto es parte medular de la cultura, de esta sociedad que llamamos ahora “sociedad de la información y la comunicación”. Lo es, de hecho, en forma cada vez más omnipresente, más avasallante. Sin temor a equivocarnos podemos decir que el siglo XXI será el siglo de la cultura de la imagen, de la pantalla, cultura que ya se entronizó en las pasadas décadas del siglo XX y que, tal como se ven las cosas, parece afianzarse cada vez con más fuerza sin posibilidad de retroceso. El “¡no piense, mire la pantalla!” parece haber llegado para quedarse. Hoy día esa pantalla ya no es sólo la televisión; ahí tenemos también la de los teléfonos celulares, la de las agendas electrónicas, las sofisticaciones de plasma líquido que nos invitan por todas partes a quedar anonadados. En definitiva: la imagen nos va envolviendo cada vez más siguiendo el modelo televisivo.

Cuando la televisión se masificó se inició también el debate sobre si, por fin, este medio encarnaría el sueño de educación al alcance de toda la población, información veraz y objetiva sobre la realidad mundial, cultura para todos, programas de debate, aporte a las ciencias y a las artes. Pero ya con varias décadas de desarrollo parece que ninguno de estos ideales se ha realizado (quizá a través de ningún medio sucedió, pero con la televisión menos aún).

A medida que pasa el tiempo la televisión es más criticada pero, al mismo tiempo, más consumida. Prácticamente desde su aparición misma no fue un medio informativo y educativo sino que se constituyó en objeto de entretenimiento para terminar siendo el centro de todo hogar moderno. De la misma manera en que no se piensa dos veces si se compra una cocina o una cama cuando una pareja de recién casados estrena residencia o cuando un joven se independiza, tampoco se puede dejar de pensar en comprar un televisor. Hoy día, incluso, en los hogares de clase media ya es “obligado” más de un aparato. Este objeto se ha convertido en una parte esencial de la vida de todos los seres humanos, ricos y pobres, urbanos o rurales, varones o mujeres, jóvenes o adultos. Se calcula que actualmente están funcionando no menos de 2,000 millones de aparatos televisivos, y la tendencia es seguir creciendo.

La televisión construye un mundo virtual muy especial. La fuerza de las imágenes hace que a menudo reciban un estatus de realidad superior a la realidad misma. En las modernas sociedades masificadas, aglomerándose enormes cantidades de seres humanos pero estando paradójicamente muy separados unos de otros dados los patrones de individualismo y consumismo hedonista que la sociedad actual ha impuesto –“es más fácil para la mayor parte de la gente encontrar un dinosaurio que un vecino”, dijo sarcásticamente Alain Touraine [1] –, al mirar todas esas personas las mismas imágenes en forma simultánea, la televisión consigue ser el referente más potente de validación y estandarización de la realidad. El punto de partida para entender esto es la dificultad que el sistema nervioso en su conjunto tiene para distinguir las imágenes de la realidad de las imágenes virtuales o de representación de la realidad. Por eso lloramos viendo una película de ficción o nos emocionamos con los anuncios de bebidas. El cerebro ha ido evolucionando en los organismos más complejos, incluida la especie humana, basándose en la credulidad de lo que ve. Todo el mundo sabe que añadir una imagen a una noticia cualquiera le confiere un carácter de más veracidad. Las informaciones icónicas producen en el cerebro la sensación de ser algo intrínsecamente creíble. A lo largo de la evolución no ha sido necesario desarrollar la capacidad de discriminar las imágenes virtuales de las reales, puesto que las primeras no existían o eran poco relevantes (espejismos, reflejos en el agua). La aparición de la realidad virtual cambió en muy buena medida la historia humana.

La memoria aún tiene más dificultades para distinguir la procedencia de las imágenes mentales que posee. ¿De dónde me viene la idea que tengo de la nieve viviendo en el trópico, de mi experiencia o de las películas que he visto? Y la idea de la Edad Media, ¿de mi imaginación, de los textos que he leído o de las imágenes que he visto? ¿Y la idea de un sindicalista? ¿La de los indígenas? ¿Y la de la guerra? ¿Cómo llegamos a los conceptos de los “buenos” y los “malos”? (los primeros, siempre blancos; los segundos: negros, indios, musulmanes). Es necesario insistir en esto: la televisión influye más sobre la Humanidad que todo el arsenal nuclear. La televisión crea la realidad cultural en la que nos desenvolvemos, hoy día con más fuerza que la familia, las iglesias o la escuela formal.

La dificultad para distinguir entre imágenes reales y virtuales, junto con el aislamiento social y la cantidad de tiempo dedicado a ver la televisión (en promedio: dos horas diarias un adulto y cuatro horas y media un niño) borra las fronteras entre realidad y ficción e invierte el referente para conocer quiénes somos, cómo es la realidad y cuál es el mundo deseable. Por supuesto, a los círculos que detentan el poder esto les viene como anillo al dedo. Por eso, seguramente, se dio el crecimiento exponencial de la televisión como pocos, o como ningún otro avance científico del siglo XX. Y en esa línea se hallan todos los dispositivos audiovisuales; el internet ya se perfila como, sino que ya es, uno de los núcleos principales en torno al que se tejerá la vida para el siglo XXI.

Para mantener la atención, el negocio televisivo transforma todo lo que trata en espectáculo, en show, para decirlo en la lengua dominante. El discurso político, el conocimiento, el conflicto, el temor, la muerte, la guerra, el sexo, la destrucción pasan a ser fundamentalmente espectáculo, comedia, show farandulesco. El espectador es acostumbrado a ver el mundo sin actuar sobre él. Al separar la información de la ejecución, al contemplar un mundo mosaico en el que no se perciben las relaciones, se crea un estado de aturdimiento, indefensión y modorra en el que crece con facilidad la parálisis social. Como tecnología de implantación de imágenes en el sistema nervioso central, la televisión permite hablar directamente al interior de la subjetividad de millones de personas y depositar en ella imágenes (que difícilmente se pueden modificar) capaces de lograr que la gente haga lo que de otra manera nunca hubiera pensado hacer.

(No olvidemos la ley de Galbraith (1958): “se publicita lo que no se necesita” [2] ). ¿Cómo conseguir suprimir las numerosas maneras diferentes de comer que había en los distintos territorios y culturas y sustituirlas (en una tercera parte del planeta) por unas hamburguesas o un vaso de bebida gaseosa? Sólo una tecnología como la televisión es capaz de lograrlo con la eficacia mostrada en el escaso margen de pocas generaciones, cosas que no logró ninguna iglesia ni ningún partido político. Aunque la televisión se inventó en los años 20 del pasado siglo, se desarrolló como tecnología de implantación masiva de imágenes coincidiendo con el período de mayor bonanza y acumulación capitalista tras la segunda guerra mundial, liderada por la gran potencia hegemónica de ese entonces: Estados Unidos.

Hacia una cultura de la imagen

La cultura audiovisual que la televisión, y hoy día los otros medios digitales (videojuegos, internet), han ido creando una cultura donde se invierte la evolución de lo sensible a lo inteligible, alterando la relación entre entender y ver, distorsionando en buena medida la comprensión del mundo, dificultando la capacidad de abstracción, y por tanto, de actuar sobre la realidad. La Humanidad no es “más tonta” desde que ve televisión, sin dudas; pero es más manejable, más manipulable. El primado de la imagen lo permite.

El video-dependiente término medio, de televisión o de las nuevas tecnologías que entronizan la imagen –es decir: cada vez más gente en el planeta– tiene menos sentido crítico que quien no depende casi exclusivamente de las imágenes como fuente de conocimiento, de quien lee y piensa reflexivamente, críticamente. Es mucho menor el esfuerzo de ver que el de leer. Consideremos cómo es dejarse llevar por imágenes: se suceden unas a otras, el orden está fijado, se trata fragmentariamente cada tema y no hay espacio para reflexionar (es decir: para darle vueltas al asunto, para examinar el contexto global en que se produce un acontecimiento, integrarlo con otros aspectos de la realidad con los que interactúa, darse el tiempo para pensar en futuras acciones en relación al material recibido por los sentidos). Pero de todos modos es incorrecto achacar nuestros males y esta cultura “light” del “no piense y mire pasivamente” al avance tecnológico. Las nuevas tecnologías modelan las problemáticas y perfilan cambios en la constitución subjetiva, sin dudas; sin embargo el poder de creación, de innovar, de formar y participar en los procesos de transformación social sigue siendo exclusivamente responsabilidad nuestra, y como siempre, el vínculo interpersonal es el factor determinante en el desarrollo y uso de las potenciales capacidades intelectuales. La tecnología nos condiciona, pero el proyecto antropológico de base (“político”, si preferimos decirlo de otro modo) es el que decide cómo y para qué se usa ella. En otros términos: la ciudadanía sigue siendo lo fundamental, más allá de la tecnología que se utilice.

Vale aclarar muy enfáticamente que la “culpa” de los males del mundo no es de la televisión ni de los medios de comunicación en general, de esta tendencia al consumo de imágenes, de los medios digitales (televisión y toda la parafernalia que le sigue, el internet, la pantalla de los teléfonos celulares inteligentes y de los medios que podrán venir en un futuro en esta línea). También ellos, como instrumentos de enorme penetración, pueden servir para otros fines: para ampliar nuestro conocimiento, para mejorar nuestra condición. También la televisión, o los medios de comunicación en general, pueden ser un arma liberadora. De todos modos, las experiencias conocidas hasta la fecha abren algunos interrogantes.

Esto nos lleva a replantear la cultura de la imagen que está en la base de toda esta proliferación de medios masivos que cada vez van imponiéndose más. Como dijo Zbigniew Brzezinsky (1968) [3]: “En la sociedad actual el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caen fácilmente en el radio de acción de personalidades magnéticas y atractivas, quienes explotan de modo efectivo las técnicas más eficientes para manipular las emociones y controlar la razón”. En otros términos: los medios de comunicación al servicio de los proyectos dominantes, de los poderes fácticos.

La Humanidad no es más tonta desde que ve televisión, se decía más arriba, pues el núcleo del problema no está en el consumidor sino en el productor. Lo que se busca enfatizar ahora es que ese productor de imágenes es cada vez más también un gran poder político. En los años 60 del pasado siglo el padre de la semiótica, el italiano Umberto Eco, decía que “quien detente los medios de comunicación detentará el poder” [4]. Evidentemente, viendo cómo marchan las cosas actualmente, no se equivocaba.

Vale la pena aquí recordar lo dicho por el nazi Joseph Goebbels, padre de la manipulación mediática moderna: “¿A quién debe dirigirse la propaganda: a los intelectuales o a la masa menos instruida? ¡Debe dirigirse siempre y únicamente a la masa! (...) Toda propaganda debe ser popular y situar su nivel en el límite de las facultades de asimilación del más corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige [¿niño de seis años?]. (…) La facultad de asimilación de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de fórmulas repetidas por tanto tiempo como sea necesario, para que el último de los oyentes sea también capaz de captar la idea” [5].

No hay ninguna duda que la inmediatez y unidireccionalidad de los mensajes audiovisuales, de los que la televisión es el principal exponente, junto al cine, la foto, el internet o los videojuegos, generó una cultura de la imagen que hoy pareciera muy difícil, si no imposible, revertir. En la dinámica humana la conducta reiteradamente repetida termina creando hábito (“algunos puntos fuertes poco numerosos se imponen a fuerza de fórmulas repetidas” enseñaba el ministro de Propaganda del Tercer Reich. Igual que la intuición de Eco, tenía razón). La cultura de la imagen que hace años viene repitiéndose con fuerza creciente ya creó un hábito en todas las capas sociales en estas últimas generaciones, y hoy por hoy pareciera imposible desarmarla. Pero en esa cultura anida un límite intrínseco, quizá imposible de ser franqueado: no importa el tipo de programa televisivo que se presente, siempre el mirar la pantalla no permite una actitud crítica como sí posibilita, por ejemplo, la lectura. De todos modos, esa cultura de la imagen no parece que vaya a desaparecer. Por el contrario, llegó para quedarse, y ya ha formado un nuevo sujeto, que será con el que habrá que contar de aquí en más.

La actual cultura mediática (audiovisual en lo fundamental) es la que cada vez más viene condicionando el pensamiento político. Por eso el comunicador social tiene una cuota de poder tan importante en sus manos: sépalo o no, es un vehículo de capital influencia por el que se va creando la ciudadanía, la opinión pública, la ideología. “Pensamos” política e ideológicamente en términos pasivos lo que el “espectáculo mediático” nos presenta, sin mayores cuestionamientos: que “los musulmanes son todos unos fanáticos terroristas”, que “los narcotraficantes constituyen el nuevo demonio que mueve la política en nuestros narco-Estados latinoamericanos”, que “las “temibles” maras son el principal problema de Centroamérica”, que “Osama Bin Laden manejaba buena parte del mundo desde una tenebrosa cueva en las montañas de Afganistán”, que estamos mal porque “los políticos corruptos se roban todo”. Y también, sin formulaciones críticas al respecto, que “la democracia” es un bien en sí mismo, que los países exitosos son tales porque han abrazado la democracia. Nuestro pensamiento, recordémoslo una vez más, muchas veces se moldea por poderes hegemónicos que imponen “lo que se debe pensar”. En el ámbito académico eso es descarnadamente cierto también, aunque debería ser el lugar de la crítica por excelencia. La cultura de la imagen lo barre todo: el “copia y pega” pareciera haber llegado para quedarse. ¿Y no son sino eso los noticieros que nos llenan la cabeza de “información”: copia de lo que se muestra en las pantallas de los dispositivos digitales y repetición acrítica?

El actual mundo globalizado, la “aldea global” como se le ha dado en llamar (McLuhan), en forma creciente es regido por un pensamiento único, en muy buena medida vehiculizado por los medios masivos de comunicación, y en especial los audiovisuales. En términos políticos –o dicho de otro modo: en términos de ciudadanía– esa globalización viene a uniformar puntos de vista, a tener parámetros universalmente compartidos. Ahora bien: si se habla de “globalización” debe entenderse bien de qué se trata.

Retos actuales ante el nuevo escenario de la comunicación digital y global

Se entiende por “globalización” el proceso económico, político y sociocultural que está teniendo lugar actualmente a nivel mundial por el que cada vez existe una mayor interrelación económica entre todos los rincones del planeta, por alejados que estén, gracias a estas tecnologías que han borrado prácticamente las distancias permitiendo comunicaciones en tiempo real, siempre bajo el control de grandes corporaciones multinacionales. En realidad, la globalización propiamente dicha comienza con la expansión del naciente capitalismo de Europa cuando sale a “conquistar” el mundo, allá por inicios del siglo XVI. Ahí verdaderamente comienza a hacerse global, mundial, planetario en sentido estricto, todo el sistema económico, y por tanto, su impronta político-cultural. Conquistadores europeos, con mano de obra esclava africana, sojuzgan a pueblos americanos, sentando las bases para una homogenización de toda la “aldea global”. Pero es recién ahora, con el final de la Guerra Fría, que el sistema capitalista puede sentirse abiertamente triunfador y dueño de toda la escena mundial. Ahora es cuando puede decirse que la globalización triunfó.

Esa globalización que se vive actualmente (económica, política y cultural) es el caldo de cultivo donde las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son el sistema circulatorio que la sostiene, haciendo parte vital de la nueva economía global centrada básicamente en la comunicación virtual, en la inteligencia artificial y en el conocimiento como principal recurso, todo lo cual permite el nuevo capitalismo financiero, hiper concentrado en poquísimas manos, superando a los Estado-nación modernos.

Las nuevas tecnologías digitales, más allá de la explosión con que han entrado en escena y su consumo masivo siempre creciente, no benefician por igual a todos los sectores. “En América Latina la presencia o el desarrollo de una SIC [sociedad de la información y la comunicación] está más ligada a la consolidación de grandes consorcios multinacionales del audiovisual que a la incorporación de la convergencia a los procesos productivos. Esto último se ha polarizado en un sector capaz de desmaterializar la economía, en tanto que sobrevive otro gran sector que permanece al margen de los cambios tecnológicos y continúa trabajando dentro de un esquema de producción clásico, ayudado de herramientas que también podríamos definir como clásicas. En nuestros países sólo un sector de la población (muy probablemente el que acumula el consumo tecnológico de distintas generaciones), es la que se ha incorporado efectivamente al proceso de producción ligado a la información y el conocimiento” [6] .

La repetida insistencia en relación a las maravillas de las nuevas tecnologías digitales de la información y la comunicación, en realidad puede tener mucho de espejismo manipulado desde los grandes centros de poder que se benefician de ellas, de su comercialización y de su uso como mecanismo de control a escala planetaria. El hecho de que en cierta forma la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación pueda facilitar las cosas en ciertos aspectos para las grandes mayorías, no es efectivo si no se terminan con los problemas estructurales, con las brechas sociales enormes que siguen siendo el paisaje cotidiano: el hambre, la exclusión crónica, el analfabetismo, las enfermedades curables, el racismo. Pese a este portento de las tecnologías de la inteligencia artificial, el hambre sigue siendo uno de los principales problemas del mundo. ¡Siglo de la hiper tecnología… y nos seguimos muriendo a causa del hambre! Simplemente bochornoso.

No está demostrado que por el hecho de utilizar alguna de las nuevas tecnologías digitales se elimine automáticamente la exclusión social o se termine con la pobreza crónica. De todos modos, sabiendo que estas herramientas encierran un enorme potencial, es válido pensar que no disponer de ellas propicia la exclusión, o la puede profundizar. Visto que la red de redes, el internet, es la suma más enorme nunca antes vista de información que pone al servicio de la humanidad toda una potente herramienta de comunicación, no acceder a él crea desde ya una desventaja comparativa con quien sí puede acceder. De todos modos, el desarrollo propiamente dicho, el aprovechamiento efectivo de las potencialidades que abren las nuevas tecnologías comunicacionales, no se da por el sólo hecho de disponer de una computadora, de hacer uso de las redes sociales o de un teléfono celular de última generación, o de una consola de videojuegos, tan a la moda hoy día. Los videojuegos, valga agregar, que cada vez comienzan a ser jugados desde las más tempranas edades (2 o 3 años), bastante poco amigables para los adultos –los que no han crecido en esta cultura cibernética– funcionan como “verdaderas propedéuticas informales para el acercamiento amistoso y lúdico a los aparatos electrónicos. […] Ese tiempo invertido los acerca sin reparos mayores a la manipulación de aparatos de tecnología digital” [7]

Después de varios años de “acostumbramiento”, ya desde niños, los jóvenes encuentran como algo absolutamente natural, y más aún: imprescindible, el mundo de las tecnologías de la información y la comunicación. El consumismo está ya puesto en marcha, y la obsolescencia programada hará que cada cierto tiempo haya que reemplazar el equipo en cuestión. Obviamente todos estos aparatos podrán ser “bonitos”, pero no dejan de ser instrumentos, útiles, herramientas. La diferencia fundamental no la hacen los instrumentos, sino los sujetos que los utilizan.

Lo que sí hace la diferencia es la capacidad que una población pueda tener para aprovechar creativamente estas nuevas formas culturales. Si el internet “ha transformado la vida”, como tan insistentemente dice cierto pensamiento dominante (desde una perspectiva más mercadológica que crítica, terminando por constituirse en “mito”, en manipulación mediática), ello permite descubrir el porqué de esa tenaz repetición: está claro que alimenta muy generosamente a quienes lucran con su comercialización.

En realidad, con el comercio expandido por todo el orbe nació la globalización. Hoy asistimos a su entronización cultural, basada en muy buena medida en tecnologías que unen el mundo a velocidades vertiginosas, pero como se dijo en alguna ocasión: la globalización comenzó la madrugada del 12 de octubre de 1492, cuando Rodrigo de Triana pronunció su grito de ¡tierra!

Entre los íconos de esta globalización se inscribe también el mercado como punto máximo del desarrollo y “la democracia” como expresión superior de la organización política. Los medios masivos de comunicación, cada vez más globalizados y concentrados, juegan un papel clave en la expansión de este fenómeno y de sus mitos. Hoy día, la ciudadanía (ciudadanía global, ciertamente) es moldeada cada vez más por ellos.

Ese proceso de homogenización político-cultural y el papel que en él pueden jugar los medios masivos de comunicación, se perfilaba ya algunas décadas atrás; así, por ejemplo, el Informe McBride de UNESCO del año 1980 lo expresaba explícitamente: “La industria de la comunicación está dominada por un número relativamente pequeño de empresas que engloban todos los aspectos de la producción y la distribución, las cuales están situadas en los principales países desarrollados y cuyas actividades son transnacionales. (…) Se deben adoptar medidas encaminadas a ampliar las fuentes de información que necesitan los ciudadanos en su vida cotidiana. Procede emprender un examen minucioso de las leyes y reglamentos vigentes para reducir las limitaciones, las cláusulas secretas y las restricciones de diversos tipos en las prácticas de información. (…) Con harta frecuencia se trata a los lectores, oyentes y los espectadores como si fueran receptores pasivos de información” [8].

Sin dudas, el rol de los medios abre interrogantes sobre su aporte a la consolidación de la democracia genuina. Como dice Marcial Murciano: “El papel de árbitro que siempre ha mantenido el Estado en la moderna democracia se reduce y el mercado, ordenado ahora por los nuevos líderes empresariales, no asegura ninguno de los principios redistributivos que la democracia contemporánea debe asegurar al ciudadano que ahora debe situarse en un plano local y mundial al mismo tiempo. Probablemente más que en ningún otro período de nuestra historia reciente se hace necesario abrir un nuevo debate político-cultural sobre la posición de dominio y control de los actores económicos sobre el sistema de los medios, en el nuevo contexto de la democracia participativa y la globalización. Sin dudas son tiempos de nuevas exigencias para las políticas de comunicación democrática” [9].

Más allá de todo el despliegue científico-técnico con que nos movemos como sociedad globalizada que entró en la modernidad –todos tenemos teléfono celular, el internet es un hecho, todos directa o indirectamente consumimos petróleo… ¿es eso el progreso?– en el ámbito ideológico-político seguimos apegados a mitos, a frases hechas, a estereotipos: ¿qué diferencia la creencia de cualquier mito popular (fantasmas, hadas mágicas, personajes mitológicos, etc.) de los mitos en torno a la democracia? Y los medios masivos de comunicación, en vez de ser críticos al respecto, los alimentan generosamente.

La ética del comunicador

Un comunicador social dispone de un acceso y poder de convocatoria sobre la población como no lo tienen otros profesionales. Quiera que no, es un formador de opinión, de ciudadanía. Hoy, con la importancia definitoria de los medios de comunicación en nuestras sociedades masificadas, es un agente vital en la reproducción de pautas socio-culturales. O, también, un agente fenomenal para el cambio de esas pautas.

Si bien es cierto que la actual cibercultura abre la posibilidad de una cierta liviandad, de un pensamiento icónico muchas veces nada reflexivo, también da la posibilidad de acceder a un cúmulo de información y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se había dado, por lo que estamos allí ante un fabuloso reto.

La cultura digital que ha llegado con una fuerza avasalladora, sin precedentes, presenta un gran desafío: obviamente, en tanto tecnología, no es ni “buena” ni “mala”. Plantearlo en esos términos es sumamente reduccionista. Pero no se puede dejar de considerar cómo funciona, quién la maneja, qué papel juega para los grandes poderes globales como negocio y como mecanismo de control social. O también como contra-mensaje, como contra-poder. La posibilidad de construir ahí un espacio alternativo está servida. Se trata de ver cómo hacerlo.

No debe dejarse de tener en cuenta que se han abierto ciertos canales para una relativa democratización de la información. En cierto sentido, todos podemos dejar nuestra marca en la red de redes, decir, transmitir, denunciar, hacer evidentes ciertas cosas. Pero hay que cuidarse de no caer en la ilusión de creer que los cambios sociales son sólo cuestiones de modernización tecnológica. La tecnología, si no está al servicio de la causa del Ser Humano como especie, sigue siendo un mecanismo de dominación. La comunicación social y todo su creciente arsenal tecnológico deben servir para fomentar desarrollo genuino, para afianzar la democracia de base, para buscar el bienestar para todos, y no estar al servicio de ninguna opresión. Si no es así, se termina convirtiendo en cómplice (¡o en actora principal!) de la explotación. Es por eso que decíamos que los comunicadores ya no son el “cuarto poder”: constituyen uno de los principalísimos poderes dominantes del mundo.

Ahora bien: el comunicador social no es neutro; de hecho, desempeña un papel muy importante en la conformación de ciudadanía, y siempre está tomando partido, tiene una posición, está ubicado con los pies sobre la tierra. Es imposible pedir “objetividad” como generalidad, como un bien en sí mismo. “La objetividad no existe en ningún aspecto de la vida, ni del periodismo de ningún lugar del mundo. En tantos seres sociales formados por una historia, un contexto y una mirada del mundo particular, única e irrepetible, resulta imposible creer que puede haber una mirada objetiva sobre un hecho, acontecimiento o relato”, afirma Natalia Locco [10] . En todo caso, siguiendo a Victoria Camps: “lo que el buen informador debe proponerse, no es tanto ser objetivo cuanto creíble” [11].

Ahí estriba el asunto crucial de su misión profesional: ser serio, ético, tener sentido crítico, saberse agente formador de las grandes multitudes a quien se dirige. El conocimiento técnico, por más excelente que sea, no es ninguna garantía de una buena práctica, de un buen ejercicio profesional. Para ello es imprescindible contar con un proyecto humano, social, político en su sentido más amplio.

En relación a lo anterior Ignacio Ramonet expresa: “En estos tiempos de globalización neoliberal, la información se ha convertido en uno de los problemas principales de la democracia (…) Se puede hacer un paralelismo con lo sucedido con la alimentación. Había escasez de alimentos –y sigue habiendo en algunos países–, luego la revolución agraria permitió producir en abundancia. Hoy sabemos que muchos de los alimentos son tóxicos, pueden envenenarnos (el caso de la "vaca loca" por ejemplo). Lo mismo sucede con la información; está contaminada. Hay que crear una ecología de la información para limpiarla, para que se respete la verdad, para mejorar la calidad informativa y así mejorar la calidad de la democracia” [12].

Debe quedar claro que nadie tiene el poder absoluto para cambiar todo un entramado social o para impedir sus cambios en forma terminante. Las transformaciones, las mejoras en la calidad de vida, las mutaciones son procesos complejos, largos, muy arduos. Cada quien aporta su grano de arena al respecto. Quienes abrazan la profesión de comunicar tienen, sin duda, un privilegio especial: su accionar influye de un modo más profundo que otros en ese proceso. Por eso hay que tener muy claro los principios éticos con los que deben manejarse. Más allá de la imperiosa necesidad de trabajar para asegurar la propia subsistencia, la disyuntiva que se plantea es: ¿se trabaja para continuar con este sistema o para proponer otro?

(*) Psicólogo y filósofo

Bibliografía

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Notas

[1] Touraine, A. La transformación de las metrópolis. Versión digital
disponible en: http://www.carlosmanzano.net/articulos/Touraine02.htm

[2] Galbraith, J. La sociedad opulenta. (2008). Barcelona: Editorial Ariel.

[3] Zbigniew Brzezinsky, The Technetronic Society, en Encounter, Vol.
XXX, No. 1 (enero de 1968).

[4] Eco, U. (1968) Para una guerrilla semiológica. Artículo
reproducido en el libro de Eco, La estrategia de la ilusión, Lumen/de
la Flor, 1987. Barcelona.

[5] Goebbels, J. En un artículo publicado el 30 de abril de 1928 en
“Der Angriff”, órgano de prensa del Nacional Socialismo.

[6] Crovi, Diana. “ Sociedad de la información y el conocimiento.
Entre el optimismo y la desesperanza”. UNAM. México, 2002.

[7] Urresti, M. “Ciberculturas juveniles”. La Crujía Ediciones. Buenos
Aires, 2008.

[8] UNESCO. “Un solo mundo, voces múltiples. Comunicación e
información en nuestro tiempo”. Fondo de Cultura Económica. México,
1993

[9] Murciano M. (2005) Nuevos conglomerados mediáticos y libertad de
expresión: grupos de comunicación, democracia y política de
comunicación. En CICom: Comunicación, democracia y ciudadanía. Centro
de Investigación en Comunicación, Escuela de Comunicación, Universidad
de Puerto Rico. Puerto Rico.

[10] Locco, N. En Sabina Finck: El dilema de la objetividad. Versión
digital en: http://catedragauna.com.ar/el-dilema-de-la-objetividad/

[11] Camps, V. En Rodríguez, B.: Una información libre es tan
necesaria como el agua o el aire para los seres vivos. Versión digital
en: http://www.barahonainformativo.com/2012/01/una-informacion-libre-es-tan-necesaria.html

[12] Ramonet, I. Una reflexión sobre los medios y la democracia.
Versión digital disponible en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=118309


http://www.rebelion.org/noticia.php?id=188827&titular=los-medios-de-comunicaci%C3%B3n-ya-no-son-el-%E2%80%9Ccuarto-poder%E2%80%9D-

Sobre crisis periodística / Joaquín Abad *

Enrique Dans, en su blog, achaca la crisis periodística actual a que no se ha desarrollado un visor adecuado para leer las noticias en los llamados smartphones, que últimamente parece que todo bicho viviente tiene en la palma de su mano. 
 
La verdad es raro no observar como en cualquier bar o cafetería la totalidad de los clientes sentados en sus mesas no tienen su dispositivo junto a la caña de cerveza, o café, al que no pasa de diez minutos sin la correspondiente consulta. 
 
Parece que estamos ya viciados en recibir información en el iPhone, tableta, que cada vez que miramos el dispositivo esperamos encontrarnos algún mensaje de amigos, correos, alguna foto que nos envía el sobrino de turno, o las últimas noticias que nos lanza el sistema al que estamos suscritos.

Difiero de Enrique Dans en que los periódicos de papel continúan empeñados en ofrecernos lo de siempre... El problema no es el carrier, el papel o los nuevos dispositivos que todos llevamos en el bolsillo. El problema es que que, por una parte, la libertad de expresión en España ha sufrido un duro retroceso a épocas próximas al franquismo. 
 
Si, ahora si opinas o investigas algo que no le conviene a la llamada casta, pues te marginan como periodista. Las empresas editoras de periódicos, que están todas en la ruina, todas, todas en quiebra, todas debiendo dinero a los bancos, hasta El País, se pasan el día agradando al poder, en ese caso al PP, para que la Soraya de turno presione a las entidades bancarias y conviertan en acciones sus préstamos fallidos. 

Así, claro, se deben minimizar los escándalos de corrupción y mucho cuidado con los reportajes que no agraden a La Casta. Ya se lo escuchaba a Emilio Romero en pleno franquismo. La libertad de prensa depende de la independencia económica de la empresa editora. Si el empresario está hasta las cejas de deudas, su libertad está hipotecada. Y eso es lo que pasa en esta España nuestra. Que la totalidad de las empresas editoras deben hasta callarse, porque o sobreviven gracias al favor del poder, o son simple correa de transmisión de determinado partido político.

En Cataluña, por ejemplo, es bien conocido que la totalidad de los periódicos están subvencionados por la Generalitat. Así que ninguno se opone al secesionismo. A ninguno se le ocurre que sus reporteros investiguen las fortunas de los políticos que gobiernan... Y en Andalucía, pues otro tanto parecido.

La actitud de la clase periodística, del profesional, del notario de la realidad, tiene tratamiento aparte. Lo dejo para un próximo artículo.
 
(*) Periodista y editor de www.muyconfidencial.com

Espías en los medios de comunicación ponen en peligro a todos los periodistas / Wayne Madsen *

La creciente tendencia de laAgencia Central de Inteligencia y de otras agencias de inteligenciaestadounidenses de hacer caso omiso de anteriores prohibiciones contra el uso de periodistas como agentes, pone en peligro a todo reportero legítimo en el mundo. La CIA tiene un pasado turbulento en el uso de periodistas como agentes de inteligencia. La práctica fue común en los años 60 y a principios de la década de los 70, pero fue prohibida por los presidentes Gerald Ford y Jimmy Carter. 

Sin embargo, cuando el presidente Ronald Reagan ayudó a reavivar la Guerra Fría, la CIA comenzó nuevamente a utilizar periodistas como agentes de inteligencia. La práctica puso en peligro a numerosos periodistas, especialmente los tomados como cautivos por grupos guerrilleros durante la guerra civil libanesa. No hay nada que sugiera que algún presidente desde Reagan haya discontinuado la práctica de utilizar periodistas como agentes.

Los agentes de inteligencia que operan bajo cobertura periodística pueden tomar diferentes formas:

- Periodistas que trabajan abiertamente para operaciones de medios vinculadas oficialmente a actuales operaciones de la CIA. Incluyen Radio Free Europe / Radio Free Liberty, Radio Free Asia, Alhurra, Radio Sawa, Radio y TV Martí, y en cierta medida, la Voz de América.

- Periodistas que trabajan para compañías de medios noticiosos acreditados quienes aceptan trabajar encubiertamente para la inteligencia de EE.UU. Se ha sabido que periodistas semejantes trabajan para The Washington Post, International Herald Tribune, y el antiguo empleador del presidente Barack Obama, Business International Corporation de la Ciudad de Nueva York, editores de boletines de noticias políticas y de ejecutivos de negocios. El director de la CIA
Richard Helms había trabajado previamente como periodista para United Press International.

- Periodistas que trabajan para publicaciones vinculadas a la CIA o fachadas de la CIA, incluyendo Kyiv Post, Cambodia Daily, Burma Daily, Kabul Weekly, y Lidove Noviny de Praga.

- Periodistas independientes que acompañan a fuerzas militares y paramilitares de EE.UU. y trabajan para una o más operaciones mediáticas que tienen perfiles muy bajos.

Se ha sabido que periodistas que trabajan para operaciones mediáticas financiadas por el Broadcasting Board of Governors del gobierno de EE.UU. abandonan organizaciones mediáticas legítimas, donde ya han establecido fuertes
credenciales periodísticas y contactos de alto nivel, para unirse a operaciones gubernamentales como Radio Free Europe y las otras para realizar tareas para los servicios de inteligencia estadounidenses.

Una de las fuentes favoritas de la CIA para sus periodistas-agentes durante la Guerra Tribune fue el International Herald Tribune, anteriormente Paris Herald Tribune, basado en París. El periódico terminó por ser propiedad conjunta de The Washington Post y el New York Times. El editor jefe del Herald Tribune News Service, Nathan Kingsley, abandonó la sede del periódico en París para ser jefe del
servicio de noticias de Radio Free Europe en Múnich. Kingsley reemplazó a Gene Mater quien pasó a ser portavoz de asuntos públicos del Free Europe Committee en Nueva York. Radio Free Europe y el Free Europe Committee estaban ambos conectados con la CIA.

El editor del International Herald Tribune John Hay Whitney, ex embajador de EE.UU. en Gran Bretaña, estuvo involucrado en el establecimiento de una operación mediática de la CIA llamada Kern House Enterprises, una firma de propiedad de la CIA registrada en Delaware. La filial británica de Kern House, que está ubicada en Kern House en Londres, publicó un servicio noticioso de la CIA llamado Forum World Features (FWF), que, por su parte, estaba vinculada a otra
fachada de la CIA, el Congreso por la Libertad de la Cultura (CCF por sus siglas en ingles) en París. El CCF publicaba, por cuenta de la CIA, dos periódicos: Encounter e Information Bulletin. FWF vendía su material noticioso a 50 periódicos en todo el mundo, incluyendo 30 en EE.UU. FWF, que fue establecido en 1965 y supervisado por Kermit Roosevelt, el arquitecto de la CIA del derrocamiento del gobierno democrático de Irán en 1953, también publicaba Conflict Studies, una revista académica que estuvo entre las primeras en exagerar la “amenaza” del terrorismo global a principios de los años 70. FWF podía presentar a cualquiera de sus agentes como periodista de FWF y enviarlo a cumplir su asignación. Uno de esos agentes-periodistas fue asignado a la estación de la CIA en Bangkok.

Durante años, la CIA operó el Rome Daily American en Italia. El editor del periódico en idioma inglés era un antiguo reportero de Associated Press. El periódico era publicado por la misma imprenta que imprimía el pequeño periódico en italiano que representaba los puntos de vista del Partido Socialdemócrata Italiano. The Daily American cerró en 1986.

Otro periódico operado por la CIA era el South Pacific Mail, que tenía su sede en Santiago, Chile y era operado por el agente de la CIA David Atlee Phillips. El periódico en idioma inglés era distribuido en Chile y en varias naciones y territorios del Sur del Pacífico, de Nueva Zelanda y las islas samoanas a las Nuevas Hébridas y Tonga. Phillips, quien posteriormente fue identificado como facilitador clave del asesinato del presidente John F. Kennedy en Dallas, dijo que él y unos 200 otros periodistas con los que estaba familiarizado firmaron con entusiasmo acuerdos de secreto con la CIA al ser reclutados como agentes. Entre los que firmaron acuerdos semejantes estaba Arthur Hays Sulzberger, editor de The New York Times.

La Operación Mockingbird fue una operación de la CIA para influenciar la cobertura que organizaciones establecidas de los medios noticiosos daban a eventos en las noticias. Incluidos en las operaciones de influencia de la CIA en los medios noticiosos estaban la revista Time, Christian Science Monitor, Newsweek, The Washington Post, The New York Herald-Tribune, Saturday Evening Post, The Miami Herald, The Washington Star, y Copley News Service.

Austin Goodrich era un periodista independiente que escribía para el periódico favorito de la CIA, el Paris Herald Tribune, CBS News, y The Christian Science Monitor. The Christian Science Monitor se ha convertido durante los últimos seis años, en un ardiente partidario del gobierno de Obama y de la política exterior intervencionista “Responsabilidad de Proteger” (R2P) de la CIA. Incluso después que Goodrich fue identificado como agente de la CIA siguió trabajando como
periodista en Estocolmo, Amsterdam, Bangkok, y Berlín Occidental.

Una manifestación de la política R2P fue el entrenamiento y armamento por la CIA de rebeldes islamistas sirios que en su momento secuestraron al periodista fotográfico estadounidense James Foley en 2012. El ISIS (EI), el grupo que secuestró a Foley, cuya experiencia periodística incluía su envío con unidades militares de EE.UU. en Afganistán e Iraq y a rebeldes apoyados por la CIA en Libia y Siria; finalmente lo ejecutaron en una decapitación atrozmente registrada en un video. Pero siguen existiendo las preguntas sobre si el continuo uso de periodistas como agentes y el uso de periodistas con insurgentes entrenados por la CIA corre el riesgo de que los periodistas sean confundidos con agentes de la CIA, especialmente en zonas de guerra.

Stuart Loory, quien trabajó como corresponsal en Moscú del New York Herald-Tribune en los años 60 antes de trabajar en Los Angeles Times y CNN, ha dicho que el uso por la CIA de periodistas como espías cuestiona el estatus de cada periodista. Dijo: “Si incluso un estadounidense en el exterior con una tarjeta de prensa es un informante pagado por la CIA, entonces todos los estadounidenses con esas credenciales son sospechosos”. Loory subrayó que “los periodistas deben estar dispuestos a concentrar sobre sí mismos el mismo foco que apuntan tan implacablemente sobre otros”.

Sin embargo, la cautela recomendada insistentemente por Loory ha caído en oídos sordos en algunos casos. En 2012, el periodista del New York Times, Mark Mazzetti, envió una copia anticipada de un artículo escrito por su colega, la columnista Maureen Dowd, a la portavoz de la CIA Marie Harf. El artículo de Dowd, se refería a una filtración de la CIA a Hollywood que tenía que ver con la producción de una película llamada Zero Dark Thirty (La noche más oscura). Desde entonces Harf ha sido ascendida a secretaria de prensa adjunta para el Departamento de Estado donde indudablemente sigue actuando para sus antiguos colegas de la CIA en la identificación de periodistas dispuestos, especialmente corresponsales extranjeros, ansiosos de cooperar con la CIA.

Mientras una serie de publicaciones impresas cerraban sus puertas, los medios noticiosos basados en la web se han multiplicado como hongos. The Global Post, basado en Boston, pudo enviar al periodista independiente Foley a costosas tareas en Libia y Siria. Un sitio noticioso en la web basado en suscriptores, que tenía solo 400 suscriptores, no solo es capaz de enviar a alguien como Foley a cubrir guerras, sino se permite mantener un personal de 65 corresponsales internacionales en ciudades de alto coste que van desde Moscú y Jerusalén a Tokio y Nairobi. Hay que formular algunas preguntas incómodas. Por ejemplo, ¿de dónde recibe Global Post realmente su financiamiento? ¿Y, por qué considera ventajoso empotrar sus periodistas independientes con unidades militares de EE.UU. y grupos insurgentes islamistas financiados por la CIA? Considerando los
últimos 65 años en los cuales la CIA ha utilizado periodistas como agentes, las respuestas a estas preguntas son tanto más evidentes.

(*) Wayne Madsen es un periodista investigativo que trabaja en Washington DC, con distribución nacional. Es editor y redactor de Wayne Madsen Report

sábado, 30 de agosto de 2014

La hija de Bill y Hillary Clinton deja su trabajo de periodista para ser madre


WASHINGTON.- La hija de Bill y Hillary Clinton, Chelsea Clinton, anunció en su perfil de Facebook que deja su puesto de reportera especial en la cadena NBC para centrarse en la maternidad y en su trabajo en la Clinton Foundation

Tras tres años con la sección 'Making the Difference', en la que entrevistaba, según sus propias palabras, a "gente corriente haciendo cosas extraordinarias", Chelsea Clinton ha decidido dejar su labor periodística por la que, según medios locales, ganaba 600.000 dólares al año.

"Para seguir centrada en el trabajo en la Clinton Foundation y mientras Marc (su marido) y yo nos preparamos para recibir a nuestro primer hijo (que nacerá en otoño), he decidido dejar mi puesto como reportera especial", anunciaba en la red social, aunque decía poder seguir "formando parte de la familia de NBC en el futuro".
Chelsea Clinton agradeció a los espectadores "que respondieron a las historias" y a los protagonistas de sus piezas televisivas. "Siempre me inspiraran su pasión, coraje, ingenuidad y perseverancia".
Desde NBC, el vicepresidente de la cadena, Alex Wallace, aseguró: "Estamos agradecidos por la aportación de Chelsea a NBC News en los últimos tres años. La narrativa de Chelsea ha inspirado a gente a lo largo de todo el país y ha retransmitido el poder real de los individuos para marcar la diferencia en nuestras comunidades. La echaremos de menos".

viernes, 29 de agosto de 2014

El Estado Islámico sometió a Foley a un método de tortura usado por la CIA

WASHINGTON.- Al menos cuatro de las personas retenidas en Siria por el grupo extremista suní Estado Islámico, entre ellas el periodista James Foley, fueron sometidos a 'waterboarding', la simulación de un ahogamiento a un detenido, según fuentes citadas por el diario 'The Washington Post'.

"Sabían perfectamente cómo se hacía", ha dicho una persona con conocimiento directo de lo que ocurrió a los secuestrados, quien ha detallado que estuvieron retenidos en la localidad siria de Raqqa, uno de los bastiones del grupo yihadista, anteriormente conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS).
Los milicianos islamistas utilizaron así una de las técnicas más empleadas por la CIA para conseguir declaraciones de personas detenidas sospechosas de terrorismo, que ha sido descrita por el presidente, Barack Obama, como un tipo de tortura.
Las víctimas del 'waterboarding' son maniatadas a sillas o bancos mientras se derrama agua fría sobre sus cabezas, cubiertas por una tela, lo que crea una barrera que hace difícil o imposible respirar, según un informe del Departamento de Estado publicado en mayo de 2005.
Foley, que fue decapitado por el Estado Islámico, que publicó un vídeo sobre el asesinato, "fue sometido a muchos abusos físicos", según una segunda persona con conocimiento de la situación. La madre del periodista, Diane, ha dicho que no había sido informada previamente de que su hijo hubiera sido víctima del 'waterboarding'.
El periodista francés Didier Francois, que estuvo secuestrado junto a Foley, ha afirmado que el periodista estadounidense hizo frente a mayores torturas debido a que en su ordenador fueron encontradas fotografías de su hermano, que sirve en la Fuerza Aérea. Así, ha dicho que fue también sometido a ejecuciones falsas.
Por el momento el FBI y la CIA no se han pronunciado sobre estas informaciones, si bien un alto cargo estadounidense ha manifestado que "sugerir que hay una correlación entre el Estado Islámico y las acciones pasadas de Estados Unidos es algo ridículo que alimenta su perversa propaganda".
Jalid Sheik Mohamed, Abu Zubaida y Abd al Rahim al Nashiri, tres de los detenidos por la CIA, fueron sometidos a esta técnica en las prisiones secretas de la CIA en el extranjero antes de ser trasladados a la Bahía de Guantánamo. En concreto, Mohamed sufrió esta tortura en 183 ocasiones, según la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia.
El avance del Estado Islámico en el norte de Irak ha alarmado al Gobierno de la capital y a los aliados occidentales, lo que ha provocado el lanzamiento de decenas de ataques aéreos por parte de Estados Unidos con el objetivo de frenar el avance de los milicianos y acabar con el grupo, anteriormente conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS).
El Estado Islámico es una organización yihadista nacida en Irak y relacionada -aunque no vinculada- con la red terrorista Al-Qaeda. Con la sublevación en 2011 contra el régimen del presidente sirio, Bachar el-Asad, el grupo penetró en Siria y desde allí ha lanzado en las últimas semanas una ofensiva que le ha permitido hacerse con el control del norte y el oeste de Irak.
El ISIS proclamó a finales de junio el Califato Islámico y nombró califa a su líder, Abú Bakr al Baghdadi. La nueva organización se declara Estado independiente y reclama que todos los musulmanes del mundo le juren fidelidad. Desde entonces, ha lanzado numerosas campañas de venganza contra la comunidad chií y otras comunidades minoritarias de las zonas que controla, como la cristiana y la yazidí, ejecutando a miles de personas y destruyendo numerosos lugares de culto.

lunes, 25 de agosto de 2014

Muere en Lima Enrique Zileri, ex director de la revista 'Caretas'


LIMA.- El ex director de la revista peruana "Caretas", Enrique Zileri, falleció hoy a los 83 años. Hace unos meses, a Zileri le detectaron un tumor en la garganta. Luego de someterse a 30 sesiones de radioterapia, lo venció el cáncer.

El periodista Raúl Vargas señaló en la emisora RPP Noticias que sufría desde hace tiempo de una enfermedad "que lo debilitaba".
El velatorio del periodista, que en 2007 dejó la dirección de la revista a su hijo Marco Zileri, se celebrará en privado, según informó su familia.    
Zileri, figura emblemática del periodismo peruano, dirigió la revista y se enfrentó a dictaduras militares, que presionaron para acallar al semanario y sus denuncias políticas.
    Hijo de la cofundadora de la revista, su madre, Doris Gibson, fue distinguido el 2010 como Doctor Honoris Causa por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
    Zileri fue presidente del Instituto Internacional de la Prensa (1988-1990) y presidente del Consejo de la Prensa Peruana, y 1998 recibió el Knight International Press Fellowship Award, premio que el Centro Internacional de Periodistas de Washington concede por excelencia en la profesión.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa destacó que el periodista Enrique Zileri luchó durante toda su vida "de manera indesmayable por la libertad y la democracia en el Perú".
"Me apena mucho la muerte de mi amigo Enrique Zileri. Fue un destacado periodista que a lo largo de toda su vida profesional luchó de manera indesmayable por la libertad y la democracia en el Perú", afirmó Vargas Llosa en un comunicado difundido en Lima.
El nobel de Literatura de 2010 resaltó el papel de la revista 'Caretas', semanario más importante de Perú, que Zileri dirigió durante muchos años, ante las dictaduras, y su oposición "a la corrupción y los atropellos a la libertad de prensa".
"Por su identificación con estos ideales fue perseguido muchas veces y 'Caretas' experimentó prohibiciones y secuestros. Pero nunca pudo ser intimidada ni sobornada", remarcó.
Vargas Llosa también dijo que Zileri "fue siempre un amigo generoso, tolerante, siempre dispuesto a echar una mano a los colegas y un defensor militante de los derechos humanos".

Varios yihadistas belgas podrían estar implicados en el secuestro del periodista James Foley

BRUSELAS.- Varios presuntos combatientes yihadistas belgas podrían estar implicados en el secuestro en Siria del periodista estadounidense James Foley, decapitado la semana pasada por el Estado Islámico, incluido el antiguo líder de la organización islamista Sharia4Belgium, Hicham Chaïb, presunto brazo derecho de un alto comandante del grupo yihadista.

   Según el diario 'Het Laatste Nieuws', Jejoen Bontinck, ciudadano belga de Amberes de 19 años que se fue a combatir en Siria fue detenido en Alepo, en el norte de Siria, en agosto de 2013 por presuntos miembros de Sharia4Belgium, que sospechaban que era un traidor y compartió una celda con el periodista estadounidense James Foley, durante tres semanas, antes de que éste fuera entregado al Estado Islámico.
   Chaïb, de 32 años y antiguo líder de la organización islamista prohibida en Bélgica y presunta mano derecha de un alto comandante del Estado Islámico, sería uno de los carceleros de Jejoen y se cree que también de Foley.
   También les vigilaban supuestamente los belgas Rachid Iba, de 34 años, Azeddine Kbir Bounekoub, de 22 años, y Magomed Saralapov, checheno de 21 años originario de la localidad de Vilvorde, a las afueras de Bruselas.
   La prensa británica asegura que un grupo de combatientes francófonos, incluido al menos un belga, ejercían de carceleros del periodista estadounidense. Se cree que un presunto combatiente británico del Estado Islámico fue el que decapitó a Foley.
   El periodista estadounidense fue secuestrado en noviembre de 2012 en Alepo, aunque todavía no está totalmente claro si los presuntos combatientes belgas participaron en su secuestro y posteriormente le entregaron al Estado Islámico.
   El abogado de Bontinck, Kris Luyckx, confirmó este lunes a la cadena VTM que éste "estuvo en contacto con James Foley y John Cantley", otro fotógrafo británico secuestrado y que estuvieron encerrados juntos "varias semanas".
   También aseguró que a su regreso a Bélgica, Bontinck contactó con los padres de Foley y proporcionó "muchas explicaciones sobre las personas con las que estuvo en contacto, dónde les tenían encerrados, en qué circunstancias estas personas fueron secuestradas".

domingo, 24 de agosto de 2014

Liberado en Siria un periodista norteamericano secuestrado en 2012

WASHINGTON.- El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, confirmó hoy la liberación del periodista estadounidense Peter Theo Curtis, secuestrado hace casi dos años en Siria, y aseguró que Washington seguirá trabajando para lograr la liberación de otros rehenes estadounidenses en ese país.

"Particularmente después de una semana marcada por una tragedia inefable, todos estamos aliviados y agradecidos sabiendo que Theo Curtis está volviendo a casa después de tanto tiempo en las garras de Jabhat Al Nusra", dijo Kerry en un comunicado.

Un rapero de Londres, sospechoso de matar al periodista Foley

LONDRES.- Los servicios secretos del Reino Unido han identificado al yihadista británico sospechoso de haber asesinado al periodista estadounidense James Foley, según fuentes gubernamentales citadas hoy por el dominical "The Sunday Times".

De acuerdo con esas fuentes del Ejecutivo de Londres a las que alude ese periódico, el servicio de contraespionaje británico MI5 y el servicio de espionaje MI6 han revelado que el yihadista de origen británico que supuestamente decapitó al reportero es conocido por otros militantes extremistas como "Jihadi John".
El aparente asesinato de Foley, de 40 años, y que fue secuestrado en Siria en noviembre de 2012, fue divulgado en un vídeo en foros yihadistas por el grupo Estado Islámico (EI), en el que se escuchaba al supuesto ejecutor de la decapitación del periodista hablar inglés con acento de Londres.
Según "The Sunday Times", ese hombre encapuchado es conocido como "Jihadi John" por otros militantes yihadistas.
Si bien las fuentes oficiales citadas no aportan detalles sobre ese individuo, el periódico indica que un sospechoso clave es el rapero Abdel-Majed Badel Bary, de 23 años, que abandonó su domicilio familiar en el barrio londinense de Maida Vale, en el oeste de la capital británica, el pasado año.
Ese hombre colgó recientemente en Twitter una fotografía de sí mismo con expresión grave, añade la información.
En declaraciones a ese mismo dominical, el ministro de Asuntos Exteriores, Philip Hammond, afirma que el supuesto origen británico del yihadista que presuntamente asesinó a Foley supone una "absoluta traición" a los valores del país.
Hammond indicó que su Gobierno invierte "recursos significativos" para erradicar lo que tildó de "barbarie ideológica" y que, según señaló, podría amenazar al Reino Unido.
El jefe de la diplomacia británica coincide con otros miembros del Ejecutivo de Londres al opinar que la "amenaza" procedente de Siria e Iraq podría durar toda una generación.
"Es horrible pensar que el autor de este acto atroz podría haber sido educado en el Reino Unido", afirmó el jefe del 'Foreign Office', que agregó que ese hecho "supone una completa traición" a este país, sus "valores y todo lo que los ciudadanos británicos defienden".
Desde que el Ejecutivo de coalición de conservadores y liberaldemócratas llegó al poder en 2010, más de 150 ciudadanos han quedado excluidos del Reino Unido por "comportamiento inaceptable" y la policía ha retirado 28.000 elementos de internet relacionados con el terrorismo.

sábado, 23 de agosto de 2014

La ejecución del periodista de EEUU muestra cambios de la cobertura bélica

NUEVA YORK.- Un escalofriante vídeo que muestra la ejecución del periodista James Foley a manos de islamistas representa la segunda vez que un reportero estadounidense ha sido decapitado por sus captores en el extranjero, recordando el asesinato del corresponsal del Wall Street Journal Daniel Pearl en Pakistán en 2002.

Mientras que Pearl trabajaba para uno de las mayores organizaciones de noticias del mundo, Foley lo hacía para el GlobalPost, una nueva empresa de noticias online con unos 28 miembros de plantilla a tiempo completo que trata de sobrevivir como una compañía pequeña e independiente.
El contraste subraya los cambios que han golpeado al negocio de noticias, que en los últimos años han sufrido grandes reducciones de personal y menores recursos periodísticos para la cobertura internacional, incluidas las guerras. Al menos 20 periódicos estadounidenses que antes mantenían oficinas en el extranjero, entre ellos The Baltimore Sun, Los Angeles Times y The Boston Globe, han cerrado oficinas y reducido su cobertura exterior, según el Centro de Investigación Pew.
En los noticieros vespertinos en las principales cadenas de Estados Unidos, ABC, NBC y CBS, el número de minutos dedicados a la cobertura exterior es menos de la mitad que a finales de los años 80, informó Pew.
Pero un nuevo grupo de medios más pequeños y con menos recursos, como el GlobalPost, Vice Media y BuzzFeed, están cubriendo la brecha y la información desde zonas de conflicto.
También ha influido que los periodistas freelance pueden hoy informar con un pequeño teléfono o cámara portátil y colgar sus historias online, sin el respaldo de una organización mediática al uso. Una colaboradora del GlobalPost, la periodista multimedia Tracey Shelton, lanzó una campaña en Kickstarter para recaudar dinero para comprar un equipo gráfico, según un chat online que dirigió el año pasado con Digital First. Shelton no respondió de inmediato a una petición de comentarios.
GlobalPost se embarcó en 2009 en la misión de llenar el vacío de la cobertura internacional. Es una compañía de noticias con fines de lucro, pero reconoce que el "viaje para convertirse en un negocio con autonomía económica está lejos de estar completo", según su web. Saca dinero de la publicidad, de la redifusión y del apoyo de sus miembros.
Philip Balboni, cofundador y consejero delegado de la firma con sede en Boston, dijo que el GlobalPost exige que cualquiera que trabaje en un zona de conflicto pase cursos de formación en medios hostiles. Añadió que el GlobalPost paga la preparación o contribuye al coste, dependiendo de las circunstancias.
"No nos importa realmente si alguien está a tiempo completo o es un freelance tradicional, siempre hemos estado profundamente comprometidos con nuestra gente sobre el terreno y trabajamos con personas que cumplen con cuidadosas guías sobre cómo deben trabajar", dijo.
Sin abordar los costes específicos en los que ha incurrido su compañía en relación con Foley, Balboni dijo: "Hemos trabajado en el caso de Jim literalmente todos los días durante dos años. Tuvimos un equipo de seguridad sobre el terreno sin interrupción desde la mañana que supimos que estaba desaparecido".
El gasto de proteger a los periodistas incluye formación para medios hostiles y primeros auxilios, que pueden costar una media de 2.500 dólares por un curso de cinco días, dijo Frank Smyth, fundador y director ejecutivo de la firma de seguridad Global Journalist Security y asesor del Comité de Protección de Periodistas (CPJ).
Si un periodista es capturado o encarcelado, el coste puede elevarse a una cifra de seis dígitos anualmente, incluyendo el precio que hay que pagar a los asesores y consultores de seguridad, dijo Smyth. La perspectiva de pagar un rescate puede incrementar los costes.
Robert Mahoney, subdirector de CPJ, dijo que incluso organizaciones de noticias grandes pueden verse abrumadas cuando uno de los suyos desaparece en una zona de guerra. "Si eres un medio pequeño, es como ser arrollado por un maremoto", añadió.
Desde 1992, más de 1.000 periodistas han muerto mientras cubrían varios conflictos, según CPJ. Pero pese a las chirriantes estadísticas y a la ejecución de Foley, los medios, incluido el GlobalPost, Vice y BuzzFeed, siguen mandando periodistas a las zonas peligrosas.
Vice Media, en el que 21st Century Fox, de Rupert Murdoch, tiene una participación, va camino de lograr 500 millones de dólares en ingresos este año. Su nuevo canal publicó recientemente una serie en vídeo en cinco partes sobre el Estado Islámico del freelance Medyan Dairieh, que pasó tres semanas con el grupo extremista.
El portavoz de Vice Jake Goldman dijo que la empresa cumple una serie de protocolos de seguridad estrictos, como evaluación de riesgos, preparación para ambientes hostiles, planes de evacuación y seguridad "para asegurar la seguridad de nuestros periodistas".
Reuters News, que usa freelance, fue recientemente criticada a raíz de que el joven fotógrafo sirio que trabajaba para el grupo muriera cuando cubría el conflicto en Alepo (Siria) el año pasado.
El portavoz David Crundwell dijo que Reuters proporciona a sus periodistas equipos de seguridad, entre ellos chalecos y cascos a prueba de balas, además de clases de preparación para ambientes hostiles.
"La seguridad de nuestros periodistas es de máxima importancia para Reuters", dijo.
Mahoney, de CPJ, apunta que ha habido grandes mejoras en dos décadas en la concienciación de las organizaciones de noticias para proteger a su personal y colaboradores.
Pero los desafíos para viejos y nuevos medios no dejan de crecer "No puedes depender del hecho de que eres periodista para que te protejan", dijo. "Muchos son objetivo simplemente porque son periodistas", añadió.

viernes, 22 de agosto de 2014

Los padres del periodista Foley, tras hablar con el Papa, piden actuar y rezar

CIUDAD DEL VATICANO.- Los padres de James Foley, el periodista estadounidense asesinado por miembros de Estado Islámico, llamaron el viernes a rezar y a apoyar al resto de secuestrados por los combatientes del grupo extremista que opera en Irak y Siria.


"Rezamos, rogamos a la comunidad internacional que ayude al resto de los secuestrados", dijo su madre, Diane Foley, en una entrevista junto a su esposo, John, en MSNBC. "Sólo rezamos para que sean liberados", agregó.
La petición de los padres del periodista tuvo lugar tras una larga conversación con el papa Francisco, quien llamó a la pareja el jueves por la tarde para ofrecerles sus condolencias y apoyo, según el Vaticano.
James Foley, quien fue secuestrado en Siria a finales de 2012, fue decapitado por un hombre enmascarado del grupo Estado Islámico en un acto filmado en un video dado a conocer el martes y también amenazó a un segundo periodista estadounidense, Steven Sotloff.
Estados Unidos ha abierto una investigación penal por la muerte de Foley y dijo que Estado Islámico es una amenaza inminente para los intereses estadounidenses. El presidente Barack Obama también instó a formar un frente internacional unido para combatir al grupo, que aún retiene a otros rehenes.
Los padres de Foley dijeron que recibieron un "enorme consuelo" de su conversación con el pontífice, quien también está de duelo por la muerte de familiares en un accidente automovilístico en Argentina a principios de esta semana.
Un portavoz del Vaticano dijo que el Papa conversó largo rato con Diane y John Foley con la ayuda de un amigo de la familia que hablaba español.
"Fue una conversación muy larga e intensa", dijo el portavoz.
Mientras combatientes del Estado Islámico avanzan por el norte de Irak, Francisco se ha manifestado en contra de la violencia que ha causado la muerte o el desplazamiento forzoso de miles de cristianos, musulmanes chiíes y miembros de la secta yazidí.
Esta semana, el pontífice dijo que los países occidentales estarían justificados si tomaran acciones para detener esta agresión "injusta".
"El papa Francisco ama, como Jesús, como Jim. Ha entendido el corazón de Jim", dijo Diane Foley sobre su hijo, quien "sacó fuerzas de la oración" durante su secuestro.
La madre del periodista dijo que el amor y la compasión habían llevado a su hijo a cubrir el sufrimiento del pueblo de Siria, que ha estado en medio de un conflicto violento durante los últimos años.
La pareja también dijo que iba a crear una fundación en nombre de su hijo y que continuarían llamando a la acción de la comunidad internacional.
"Debemos mantenernos unidos", dijo Diane Foley. "El bien y el amor y todo lo que es libre en el mundo debe estar unido para combatir el mal y el odio", concluyó.

Publicado un correo de Estado Islámico a la familia del periodista decapitado

WASHIGTON.- El sitio web de noticias para el que trabajaba el asesinado periodista estadounidense James Foley publicó el texto completo del correo electrónico que fue enviado a la familia por sus captores de Estado Islámico, en el que dicen que lo ejecutarán como venganza por los ataques aéreos de Washington.

El GlobalPost, con sede en Boston, dijo que la familia Foley había accedido a difundir el correo electrónico que recibió de Estado Islámico una semana antes de que se divulgara el vídeo de su ejecución el martes.
La publicación dijo que escogió "publicarlo completo en interés de la transparencia y para contar toda la historia de Jim. Nosotros creemos que el texto ofrece una perspectiva sobre las motivaciones y tácticas de Estado Islámico".
Foley fue decapitado por el grupo en un acto registrado en un vídeo en el que Estado Islámico pide a Estados Unidos que ponga fin a sus ataques aéreos en Irak.
El correo electrónico titulado como "Un mensaje al Gobierno estadounidense y sus ciudadanos borregos", dice: "Ustedes recibieron oportunidades para negociar la liberación de su gente mediante transacciones en efectivo, que otros gobiernos han aceptado".
El grupo agregó que también ofreció un cambio de prisioneros por "musulmanes actualmente bajo detención".
En su lugar, agrega la nota, "ahora ustedes bombardean nuevamente a los musulmanes en Irak, esta vez recurriendo a ataques aéreos y 'Ejércitos sustitutos', mientras se mantienen cobardemente lejos de un enfrentamiento cara a cara".
Afirmando que Estados Unidos no perdona a mujeres, niños ni ancianos, el grupo agregó: "¡Nosotros no perdonaremos a los suyos!".
El correo electrónico termina con una declaración de que Foley "¡Será ejecutado como resultado directo de sus faltas contra nosotros!".
GlobalPost, destacando lo que llamó imprecisiones en el correo, dijo que la familia Foley "no 'recibió muchas opciones de negociar' la liberación de Jim".
"Después de más de un año sin contacto, los Foley recibieron el primer mensaje de los captores de Jim el 26 de noviembre de 2013, pidiendo dinero, pronto", agregó la publicación.
"Después de que los militantes demostraron a los Foley y a los investigadores que de hecho tenían a Jim cautivo, hicieron una única demanda por un rescate de 100 millones de euros (unos 132 millones de dólares) o la liberación de prisioneros no identificados detenidos por Estados Unidos", añadió.
Los Foley no volvieron a tener noticias de su hijo hasta el correo con las amenazas de este mes, dijo GlobalPost.
La familia pasó el mensaje al Gobierno de Estados Unidos, dijo el presidente ejecutivo de GlobalPost, Phil Balboni, en una entrevista, agregando que el FBI ayudó a elaborar una respuesta, solicitando piedad.