viernes, 1 de enero de 2010

Murió el periodista Alfonso Cano, ex director del diario colombiano 'El Espectador'

BOGOTÁ.- El periodista colombiano Alfonso Cano Isaza (a la derecha), hermano del asesinado Guillermo Cano, ambos directores del diario El Espectador, murió en Bogotá a consecuencia de una complicación renal, informó hoy su familia. Su deceso se produjo en las horas de la mañana en la ciudad de Bogotá justo el día de su cumpleaños ayer 31 de diciembre.

Alfonso Cano Isaza, que fue también gerente y uno de los ex co propietarios de uno de los periódicos más antiguos de Colombia, falleció el día de su cumpleaños 82, este jueves 31 de diciembre. Don Alfonso fue pilar del periódico en sus épocas de mayor auge y también durante las etapas difíciles, cuando sus directivos sufrieron persecuciones por sus denuncias en asuntos políticos y económicos, que se agravaron por la guerra que le declaró la mafia del llamado 'cartel de Medelllín'.

Alfonso era uno de los "cuatro ases", como llamaba su padre don Gabriel Cano a los hermanos Fidel, Guillermo, Luis Gabriel y Alfonso. Todos se iniciaron en el periodismo desde edad escolar.

En 1986 Guillermo, el mayor de los hermanos y director de El Espectador por entonces, fue asesinado por sicarios al servicio de la mafia cuando dejaba las instalaciones del diario. Fidel, el menor, murió en 1992 a causa de un infarto.

Alfonso también fue director por varios años y uno de los últimos miembros de los Cano que tuvo participación accionaria en el periódico.

En 1996 Alfonso Cano Isaza renunció a la gerencia de Comunican S.A., sociedad propietaria del diario El Espectador, según explicó, con la intención de dejar de lado el carácter familiar de la misma.

Posteriormente en el 2002, en un comunicado a la junta directiva de la sociedad también dejó de lado el cargo de presidente honorario, que ostentaba junto con su hermano Luis Gabriel.

Junto a su hermano Guillermo, asesinado en diciembre de 1986 por sicarios del narcotráfico, a manos de la mafia, cuando salía de las instalaciones del periódico, dirigió el matutino por varios años y fue gerente general y de circulación.

Mantuvo por años una columna que publicaba intermitentemente sobre asuntos económicos, culturales y deportivos, recordaron hoy sus colegas. Alfonso Cano Isaza fue uno de los últimos miembros de la familia Cano que mantuvo participación de acciones cuando el diario fue vendido hace poco más de una década.

Alfonso Cano Isaza estuvo de manera permanente en El Espectador hasta 1996, cuando dejó la gerencia de Comunican S.A., la compañía editora del diario, con el fin de cambiar el carácter de empresa familiar de la sociedad. Sin embargo, se mantuvo como presidente honorario hasta 2002, junto a su hermano Luis Gabriel.

Habitual columnista del periódico El Espectador, su último escrito fue una remembranza de su hermano Guillermo, a propósito de la conmemoración de los 20 años de su asesinato.

El Espectador, que fue atacado en 1989 con un carro-bomba que destruyó gran parte de sus instalaciones, tiene más de 120 años de existencia.

Con una emotiva misa, que se celebró este primero de enero en la iglesia de los Santos Apóstoles del Gimnasio Moderno de Bogotá, fue despedido el ex copropietario del periódico.

Testimonios

Miembro de una de las familias más emblemáticas en la historia del periodismo colombiano, Cano y sus otros tres hermanos (Guillermo, Luis Gabriel y Fidel) fueron los artífices de la proyección, a nivel nacional, del proyecto periodístico que inició, en Medellín, su bisabuelo Fidel Cano, en 1887.

"Don Gabriel, el padre de ellos, estaba muy orgulloso de sus hijos, recuerda su compañero de trabajo y amigo por tantos años, el periodista José Salgar, quien se declaró sorprendido en que esta nueva pérdida para la familia haya ocurrido, coincidencialmente, en el mes de diciembre.

"Recuerdo que El Espectador ha tenido unos diciembres negros en su historia: la muerte de Guillermo Cano, previo a una Nochebuena, y ahora la de Alfonso Cano, previo a un Año Nuevo, las fechas en que más dolor le dan a uno, después haber trabajado toda la vida con ellos muy de cerca", comenta.

Su sobrino, Fidel Cano Correa (a la izquierda) , actual director de ese diario, cuenta que aunque su tío se desempeñó siempre en la gerencia de circulación del periódico, fue una figura central en los duros momentos que debió enfrentar ese rotativo.

"Aunque fue en la última parte de su vida que tuvo que asumir el periodismo, desde su cargo gerencial le tocó también capotear la dictadura, la lucha por la libertad de prensa, la pelea con el Grupo Grancolombiano, la guerra contra el narcotráfico, cuando El Espectador dejó de circular en Antioquia, y luego la bomba contra el periódico".

Sin embargo, uno de los momentos más tristes en la vida de Alfonso Cano, quizás, fue el asesinato de su hermano Guillermo, el 17 de diciembre de 1986.

"Aunque con la muerte de Guillermo, asumieron la dirección sus hijos Luis Guillermo y Fernando Cano Busquets, Alfonso fue siempre miembro importante de la dirección del periódico", destaca Salgar.

"Alfonso asumió la figura espiritual del periódico en ese momento tan difícil. De esta manera nació su columna de opinión, muy en la línea de continuar con lo que venía haciendo su hermano Guillermo. La columna se mantuvo incluso hasta después de la venta del periódico", recuerda, a su turno, el director de El Espectador.

En el ámbito amistoso y familiar, Salgar lo recuerda como un hombre tranquilo y conciliador, pero de posiciones firmes. "Era muy firme en las decisiones que tomaba, ya como ejecutivo, ya desde su columna. En las reuniones nuestras del periódico tomaba siempre participación muy directa, siguiendo la línea invariable de la familia, inspirada en la famosa frase de 'servir al liberalismo con criterios patrióticos y a la patria con criterio liberal".

Tras su partida, le sobreviven su esposa María Antonieta Busquets (en el centro de la imagen) y sus hijos Alfonso, Andrés, Alejandro y Marisol.

Precisamente, Fidel Cano Correa destaca que, de sus primos, Marisol fue quien heredó la vena periodística de esa ala de la familia. "Ella dirigió durante mucho tiempo el Magazín Dominical, y luego de la venta, cuando se retiró, trabajó con la Universidad Nacional y creó el UN periódico".