Acababa de pisar suelo chileno luego de mi gira llamada “Noviembre”. Sólo despegaba por un par de días para seguir con una misión que pronto se conocerá en mi revista DIVA Latinoamérica.
El motivo de este viaje relámpago a mi “¿propio país?”, fue conseguir las vías para reportear esta gran gira que vengo siguiendo desde el pasado 4 de noviembre y aunque la misión estaba más que cumplida… esta periodista testaruda… ¡siempre quiere más!
Como profesional que me considero acudí a sellos, hoteles, productoras y todo lo necesario para cubrir el gran evento; sin embargo, me encontré con el ¡diablo hecho humano!…
Un exorcismo social, donde gordas histéricas y atormentadas por la vida que les tocó, burlonamente me culpan de sus desilusiones, seudo-hombres gerentes de comunicaciones y anticuadas encargadas de prensa en ¿importantes? compañías (Hotel Ritz, Warner Music Chile y productora T4F), quienes “imaginariamente” viven extremadamente ocupados y no pueden recibir a la prensa porque prefieren limar sus uñas… en fin… un día dónde recordé lo que quizás había olvidado: Ser mujer, periodista, educada y de buena presencia. ¿Acaso no era eso lo que pedían?
Sinceramente, no entiendo qué pasa contra nosotras, “las periodistas”. No se si es culpa de quienes hacen la sucia farándula o de quienes se hacen llamar “modelos” y que curiosamente estudian “derecho” para dedicarse al periodismo… ¡plop!
¿Mujer y periodista? Una mezcla interesante, pero a la vez complicada si hablamos de quienes luchamos a diario por hacer bien nuestro trabajo y no necesitamos acudir a recursos baratos para conseguir grandes entrevistados. Toda una contradicción si hablamos de ¡verdaderos y grandes entrevistados!, comparados con quienes no son ni serán… “famosos”, ¡ni menos entrevistados!
Hoy me sigo preguntando si ¿es culpa de Chile?. Un país azotado por la tragedia pero donde todos quieren ser ¡estrellas!… en fin, ¡el cielo es infinito y todos tienen derecho a soñar!…
Sintiéndome extranjera en mi propia tierra, aprendí que aunque no soy católica lo considero en situaciones, como estas: “¡Fue más complicado llegar a los discípulos que al propio Jesús!… Pues claro… si ya había compartido con la gran y única estrella que paradójicamente y a pesar de un halo de misterio que lo rodea, milagrosamente para mí, sigue siendo más accesible que los “no famosos”.
Perú, Paraguay y Argentina, haciéndome sentir como reina, mientras yo vibraba la fama real del artista que duda sobre la credibilidad de algunos premios de la música. ¡Hoy todos quieren ser ganadores, incluso sin tener meritos!
En esta vida, donde las neomujeres buscamos un mundo que nos acomode y como devota de mi profesión he asumido los roles más complicados que me han tocado vivir, más aún en una sociedad que no perdona una mujer dignamente profesional, que hable bien y con un cuerpo y rostro que no se identifica con los extremos.
¡Es cierto!… Conozco las crisis, los sacrificios, azotes y satisfacciones de ser periodista y no sólo me han hecho crecer como comunicadora, sino también como persona. Es por ello, que asumo las exigencias de la profesión, pues obviamente tenemos un nivel de intelecto más elevado que el resto, al igual que nuestro despliegue lingüístico y arte para manejar diversas situaciones de la forma más espontánea posible. Perooo a todos… eso no les gusta!!!
Pues bien, mi sobredosis de vitaminas en esta ocasión fue hacerme valer y recordar cada uno de mis grandes logros, como una periodista que no se detiene… pues esta misión, ya estaba más que cumplida ¡Le guste a quien le guste!
(*) Andrea González-Villablanca es modelo y periodista. Directora de DIVA Latinoamérica y Fundadora “Ninfas de Rokitansky”.



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