domingo, 12 de febrero de 2012

Fallece el editor, empresario y fundador del grupo Anaya, Germán Sánchez Ruipérez


MADRID.- El editor salmantino Germán Sánchez Ruipérez (Peñaranda de Bracamonte, 1926),  falleció ayer, a los 85 años, a causa de un golpe sufrido accidentalmente mientras disfrutaba de unos días de descanso en la República Dominicana junto a su esposa. Su familia ultima los preparativos para repatriar a España el cuerpo del editor.

Sánchez Ruipérez ha muerto tras permanecer dos días hospitalizado a causa de un golpe accidental que sufrió mientras se encontraba con su esposa Ofelia descansando unos días en un hotel del país caribeño, ha informado el director de Casa del Lector y exministro de Cultura, César Antonio Molina.
Junto con los trámites de repatriación, la familia de Sánchez Ruipérez ha comenzado los preparativos de los actos que se celebrarán en memoria de este editor y mecenas de la educación y la cultura, quien también fue propietario de la Editorial Americana, socio fundador y presidente de Tele 5 y editor del diario El Sol.
El primero de ellos tendrá lugar el miércoles que viene en Salamanca, ciudad en la que el fallecido inició su trayectoria como editor y que acoge la sede de la Fundación cultural que lleva su nombre, y el segundo se celebrará la semana siguiente en Madrid. 
El ahora fallecido era uno de los grandes mecenas y empresarios culturales en España, creador de ediciones Anaya y de la fundación que lleva su nombre. Su último proyecto, que ya casi estaba en marcha, fue la Casa del Lector, concebido como un Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación en la Lectura, cuya inauguración oficial estaba prevista para este otoño y cuya dirección estaba en manos del exministro de Cultura César Antonio Molina.
En otros ámbitos, fue socio fundador y presidente de Telecinco, así como editor y empresario del diario El Sol.
Las reacciones no se hicieron esperar. Para el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, la muerte de Sánchez Ruipérez supone "la desaparición del último de los hombres que en tiempos difíciles revolucionó la edición educativa" y que prestó "un servicio impagable a la edición en este país, a la vez que en los países iberoamericanos". 
El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, destacó, por su parte, que Sánchez Ruipérez era "un prócer de la edición y la cultura", que estaba en "permanente ebullición".
"Terminaba un proyecto y ya comenzaba otro", ha afirmado a el responsable del Cervantes, quien tenía "una gran amistad personal" con el editor.
Desde la Universidad de Salamanca, por la que Sánchez Ruipérez era doctor honoris causa y a cuyo rector, Daniel Hernández, le unían lazos familiares, han lamentado la muerte de "una figura notable de la cultura y del ámbito editorial".
También llora la pérdida de su "Hijo Predilecto" la localidad natal del editor. Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) guardará tres días de luto por la muerte de Sánchez Ruipérez, quien dotó al municipio del Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (CITA), una institución de referencia en los ámbitos tecnológico y editorial.
Otras instituciones como el Ayuntamiento de Salamanca o la Junta de Castilla y León han lamentado también la muerte del editor, al que califican como "uno de los principales impulsores del fomento de la lectura en España".
Desde la Fundación que lleva su nombre, "la más señalada institución filantrópica española en pro del libro y de la cultura lectora", se ha hecho hincapié en que desaparece "uno de los más grandes empresarios de la edición española".
"Emprendedor nato, líder comprometido, mecenas generoso y dinámico, Sánchez Ruipérez fue fiel representante de esa estirpe de empresarios españoles que, surgidos en la España de posguerra, en un clima de fuertes privaciones y ausencia de libertad, supieron afrontar la dificultades sin jamás renunciar a ninguno de sus sueños", ha destacado la Fundación a través de un comunicado.
Entre la plétora de reconocimientos y galardones con los que la labor de Sánchez Ruipérez fue reconocida a lo largo de su vida destacan la Encomienda con Placa de Alfonso X el Sabio y la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica.
Recibió asimismo las Medallas de Oro de Salamanca y Madrid y las del Mérito de las Bellas Artes y el Trabajo, la Medalla de la Orden del Mérito de la República Francesa, y la distinción del Mercy College de Nueva York.