miércoles, 10 de octubre de 2012

La batalla de “El País” / Marcello

Hace tiempo un observador le escuchó decir a Juan Luís Cebrián durante una conversación con el editor portugués del semanario Expresso, Pinto Balsemao, que “a los periodistas hay que tratarlos como a perros”. No tenemos certeza sobre si eso fue así ni en que contexto, aunque parece que Balsemao se quejaba de las huelgas e invectivas de parte de su Redacción que consideraba muy de izquierdas y entonces parece que intervino Cebrián con su lección de doma canina. Bueno, visto lo ocurrido con este último ERE de El País, y las descalificaciones del “amo” de PRISA del grueso de la Redacción de El País y los mayores de 50 años, todo señala que lo de “tratar a los periodista como a perros” lo lleva a rajatabla Cebrián.

Es verdad que hay perros -como Marcello- que podrían causar la envidia de mas de un redactor de El País, pero no por lo bien que vive sino por las cotas de libertad de las que disfruta. Sin tener que servir al propio Cebrián -o a “Javier Moreno y sus muñecos”, los de los “bonus” con algoritmo secreto-. Y no digamos al PSOE de Rubalcaba (que le pregunten a Ridao) frente a Chacón; o antes al PSOE y al Gobierno del desastroso Zapatero (con Azpiolea, a sus pies como ahora pro Eguiguren); o mucho antes al servicio del ahora “redivivo” Felipe González, el “no estigmatizable” de los GAL que le creció entre las manos (con Vera y Barrionuevo presos y con Felipe aplaudiéndoles su silencio a las puertas de la cárcel de Guadalajara), y de la gran corrupción del PSOE (Filesa, Malesa, Juan Guerra, Time Sport, etc.), y de las Instituciones (la Guardia Civil de Roldán; el Banco España de Rubio; el CESID de N. Serra, el BOE, La Expo 92, la Cruz Roja, los ministerios de Defensa, Interior e Industria, etc.). Un tiempo disparatado que la Redacción de El País ha olvidado con suma facilidad mientras decía que la corrupción Gürtel, de Correa y el Bigotes, había sido el más importante caso de corrupción de la transición.

El periódico sirve al PSOE -y les tapa sus vergüenzas y también sus carencias-, como el periódico sirve a los poderes fácticos, los financieros y los económicos, que participan con Cebrián, y antes con Jesús Polanco, en ese tan privilegiado club de “los caballeros de la cama redonda”, el que la crisis ha puesto en evidencia y al descubierto. Y ahí incluido el caso Urdangarin (a la espera aún estamos de un editorial de El País pidiendo que la Infanta Cristina acuda a declarar). El País es pro PSOE en la información nacional y pro poderes fácticos en las secciones de economía y editorial. E, incluso con todo esto, sigue siendo el mejor periódico de España de papel, una vez que todos los de la derecha son más sectarios y de peor calidad.

En todo caso, si Cebrián ha dicho que echará del periódico a 150 trabajadores mucho nos tememos que lo logrará y que ello irá en menoscabo de la poca independencia que va quedando allí, y de la calidad del rotativo, lo que a Cebrián le importa un pimiento. Él es el que manda y el que consigue las ayudas financieras jugando la partida en las mesas ocultas del poder (¿quién hay detrás de Liberty?), y esa condición de “conseguidor” fue la que le permitió a Cebrián, a la muerte de Jesús Polanco, hacerse con el poder del Grupo Prisa con el argumento, nunca probado, que exhibió en los días de las exequias de que él y Jesús tenían “un pacto de sangre” para garantizar el legado del desaparecido patrón. Del que apenas queda nada, e incluso algunos chistes de mal gusto como los que hacían de “Los Polancos” antiguos visitantes de la Bodeguiya de Felipe González en Moncloa (los Pradera y compañía), los que tras el ascenso de Cebrián a los altares de Prisa llamaban a los hijos de Jesús del Gran Poder: “los huerfanitos”.

Lo cierto es que Prisa está endeudada hasta casi la quiebra, y que el Grupo y el diario no son ni sombra de lo que fueron, aunque a Cebrián las cosas le van muy bien, vistos los 13 millones de euros que cobró en 2011, mientras dice a la Redacción que se acabaron los tiempos en los que se vivía muy bien (aunque no para él).

No obstante un periódico es algo muy delicado y esta vez Cebrián está jugando con fuego aunque gane la partida porque desde ahora es él personalmente quien está en la primera línea de fuego. Como él es el máximo responsable de los graves errores de gestión que han llevado a Prisa a tan difícil situación de la que solo se puede salvar gracias, precisamente, a la influencia o a la capacidad de amenaza política del propio Cebrián, quien es al mismo tiempo el problema y el único que puede lograr financiación como por arte de magia, recurriendo al Régimen, y a “los caballeros de la cama redonda”, los nuevos templarios del poder económico español que tampoco están para tirar cohetes, y muchos de ellos ya en fuga.

O sea que veremos como discurre y como acaba todo el episodio de El País. Sobre todo habrá que estar atentos a los movimientos que haga Matías Cortés -otro que siempre gana en los tiempos de crisis- que es el Charles Laughton de la situación. Un auténtico “testigo de cargo” de los salones secretos del poder. Si Matías sale corriendo, es que Cebrián ha fracasado y está a punto de caer. Y de momento no se mueve, aunque nunca se sabe, porque todo está muy movido y en cualquier momento el gordo echa a correr.

http://www.republica.com/2012/10/09/la-batalla-de-el-pais_560191/ 

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