jueves, 11 de octubre de 2012

Llega la ‘censura’ a El País: el diario omite que la plantilla pide la cabeza de su director

MADRID.- La plantilla de El País sigue denunciando las prácticas torticeras de la dirección en relación al polémico ERE que afectará a 149 trabajadores. La última metedura de pata ha sido utilizar el diario para enmascarar una nota de la dirección como si fuera una noticia. Algo que contraviene el libro de estilo. Además, el comité de empresa denuncia que tal pieza, en la que se supone informa de la asamblea de ayer, se omite lo más importante: que los redactores piden la cabeza de Javier Moreno.

Juan Luis Cebrián y Javier Moreno vuelven hoy a saltarse el libro de estilo de El País al publicar en la página 38, en la sección de Sociedad, una nota de la dirección con forma de noticia. Como ya hicieran el pasado martes, utilizan el titular para dar a entender que se va a informar sobre los acuerdos de los trabajadores en la asamblea de ayer. Sin embargo, sólo el primer párrafo se refiere a ese asunto.


El resto de la pieza habla de sendas cartas enviadas por el consejero delegado de El País y por el director del diario Javier Moreno a la plantilla para advertirles de las normas de la empresa en cuanto a la retirada de firmas. Paradójicamente, en la carta de Moreno se recuerda que el libro de estilo del periódico, el que él mismo no respeta, “dedica un capítulo de ocho páginas a regular el uso de la firma”.


Nada se dice en esa nota sobre la decisión más importante adoptada por los trabajadores en la asamblea de ayer: la petición de dimisión de Javier Moreno por presionar a los redactores, por orden de Cebrián, para que volviesen a firmar las informaciones. Fuentes del comité de empresa consultadas por EL BOLETIN instan a tomarse la nota y el olvido de esta decisión como “un intento de la empresa de buscar la distensión a través del humor”. Aunque se ponen serios para aclarar que la decisión sobre la dimisión del director se adoptó por 236 votos a favor de un total de 311 (431 trabajadores tienen derecho a voto), es decir, el 75% de los que participaron en la votación quiere su cabeza.


Las mismas fuentes explicaron a este diario que ayer se decidió volver a firmar las informaciones, pero no como una cesión a las exigencias de la dirección sino para demostrar la voluntad de diálogo. “Queremos modular las medidas de presión” para que la empresa no pueda ‘vender’ a los lectores que la plantilla quiere echar un pulso sin ánimo de negociar. Así, se acordó hacer la ‘huelga de firmas’ los próximos 18 y 19 de octubre, días en que se han convocado paros parciales.


Tropiezo en la misma piedra


El pasado martes, 'El Boletín' informaba cómo el ERE de El País y las formas empleadas por Cebrián en el proceso han convulsionado la profesión periodística. La razón: la noticia que ese día publicó el diario de Prisa en la que se informaba de la decisión de los trabajadores de convocar una huelga. El titular prometía informar de la decisión de los sindicatos. Sin embargo, tan sólo el primer párrafo se refiería a ese tema. El resto de la noticia contenía los argumentos personales del presidente de Prisa para dar vía libre al ERE y la justificación de la compañía en general. Y esto se hizo, como en la edición de hoy, sin ningún tipo de aviso al lector, como un cambio de tipografía o una cursiva.


En la misma se podía leer la opinión personal de Cebrián: “en sociedades como la que edita El PAÍS, quien aprueba o reprueba a su presidente y ejecutivos es la asamblea de accionistas, no la de los trabajadores. Por el contrario, son precisamente el consejero delegado, el director del periódico, y el equipo directivo del mismo quienes han de evaluar periódicamente la eficiencia y el comportamiento profesional de sus periodistas, a fin de velar por la calidad del diario y garantizar la productividad de quienes en él trabajan”.


Y se señalaba que “el PAÍS es una compañía cuyo único accionista es el grupo PRISA, cotizado en los mercados de valores de Madrid y Nueva York. Prisa es una multinacional presente en 23 países que realiza actividades en prensa, radio, televisión y educación. La cifra de negocio de El PAÍS en el conjunto de sus operaciones es inferior al 10% de las mismas".


Los columnistas ‘se mojan’


La contraportada de El País se está convirtiendo en la primera línea de fuego contra el ERE. Si ayer fue Elvira Lindo, hoy es Maruja Torres quien afila su pluma para oponerse frontalmente a la reestructuración impulsada por Juan Luis Cebrián. Con un gran tono irónico escribe “no me digan nada de los trabajadores. Piensen en los jefes. Y en todo lo que han tenido que traicionar un día tras otro. Los pobres”.


Con el título ‘Los pobres’, Maruja Torres pone la diana directamente en Cebrián al señalar con ironía “A mí se me encoge el corazón cuando pienso en esos ejecutivos que vuelan en business o en primera —algunos, incluso, en el pavoroso aislamiento de su jet privado, propio o de alquiler—, y que no pueden hacer otra cosa, entiéndanlo bien”. Y añade que “Esos hombres y mujeres, solitarios y heroicos, hacen lo que tienen que hacer para seguir cobrando y preservando los intereses de los accionistas: porque de ellos dependen muchas familias. La del que prepara el catering en la fiesta de cumpleaños, las de los profesores del colegio de los niños en Estados Unidos, la de esa pobre chica que les hace la manicura. Por no hablar del señor Armani ni del señor Audi, que tienen que comer”.


La periodista y escritora sigue así el camino de Elvira Lindo, que ayer hizo lo propio con su artículo ‘La madurez’, en el que respondía a Juan Luis Cebrián y su tesis sobre los mayores de 50 años, a los que considera la tercera edad del periodismo, más aún si no utilizan Twitter. Woody Allen, Severo Ochoa o Paul Krugman estaban entre los ejemplos de la escritora para defender la valía de los ‘cincuentones’.


Precisamente, Lindo acaba de cumplir 50 años mientras que Maruja Torres tiene 69. Ahora toda la atención se centra en la columna de mañana de Juan José Millás (66 años). ¿Seguirá el camino de sus compañeras?


Cebrián desprecia a los profesionales


Cebrián anunció el ERE el pasado viernes. Durante la reunión, el presidente del grupo advirtió que la plantilla del periódico está envejecida y carece de profesionales con "perfiles digitales", además de resultar muy cara, por tener "un salario medio de 88.000 euros". "El tema más preocupante es que la edad media de la plantilla es de 53 años", subrayó al recordar que 189 personas superan los 50 mientras que solo 10 están por debajo de los 30. "Esto afecta a los perfiles profesionales y al modelo de periódico que queremos hacer", añadió.


Estas declaraciones provocaron una oleada de indignación, no sólo en la plantilla sino también en las redes sociales. No en vano, Cebrián tiene 68 años y por tanto es mucho mayor que los periodistas de más de 50 años y sin Twitter de los que quiere prescindir y que han sido base referencial del periódico.


En los corrillos de la profesión no se recuerda un hecho similar protagonizado por un periodista, director fundador del diario y ahora presidente del grupo editor.


El martes, la plantilla de El País hizo pública una carta de reprobación a Cebrián. En ella se acusa al presidente de Prisa de 'entregar la cabeza de los periodistas' a Nicolas Berggruen, el financiero que ha malvendido la empresa, según dicen. También de haber perjudicado a los accionistas de la empresa sin que eso le haya impedido obtener unos ingresos por encima de los que tienen los otros directivos del sector, de denigrar el trabajo de los profesionales y de burlarse de los cientos de miles de lectores que compran a diario el periódico.

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