jueves, 4 de octubre de 2012

Unidad Editorial controlará la actividad de sus periodistas en las redes sociales

MADRID.- La dirección de Unidad Editorial, empresa editora de El Mundo, ha enviado un comunicado a sus trabajadores en el que anuncia el inicio de “un proceso de reflexión interna que debe conducir al establecimiento de un código ético” acerca del uso que hacen sus empleados de las redes sociales, según recoge www.elconfidencial.com 

El texto, firmado por el subdirector general de Coordinación Editorial, Aurelio Fernández,  establece las líneas básicas de este futuro código, entre las que se encuentra la prohibición de difundir informaciones o emitir opiniones que sean perjudiciales para los intereses de su cabecera.
 En concreto, se afirma que cualquier comentario emitido por un periodista de Unidad Editorial en las redes sociales “debe ser puesto en relación con la línea editorial” del medio para el que trabaja y con “el planteamiento informativo que se siga en cada caso”.
La normativa se aplicará independientemente de que el periodista indique en su perfil público el nombre de la cabecera, ya que también incluye a personas que “gocen del suficiente reconocimiento social como persona vinculada con el medio”. Por lo tanto, no sería suficiente con incluir la habitual expresión de los periodistas anglosajones que suelen precisar en sus perfiles de Twitter que “las opiniones son propias”.
Otros aspectos de la normativa que han levantado polémica son las recomendaciones sobre los comentarios a los que se debe responder (“es inapropiado entrar en debates estériles, responder a provocaciones o abundar en cuestiones personales”) y la prohibición de participar en las redes sociales en horarios de trabajo si no es con fines exclusivamente profesionales.

Redactores de ‘El Mundo’ muestran públicamente su oposición
La circular no ha tardado en despertar reacciones entre sus destinatarios y anoche comenzaron a aparecer en Twitter los primeros comentarios de redactores de El Mundo asegurando que no pensaban acatarla. Iniciaba el debate Pablo Rodríguez, periodista de economía, que contaba a sus seis mil seguidores: “Mi empresa prepara un código ético para comportamiento en redes sociales. Hay ya algunas consideraciones. Así a ojo, las incumplo todas”, para añadir minutos más tarde en conversación pública con otros compañeros: “Yo no voy a cambiar absolutamente nada de lo que hago ahora”.
En la misma línea se manifestó Eduardo Suárez, corresponsal de El Mundo en Nueva York, que aseguraba que “son unas normas con la que no estoy de acuerdo y no pienso cumplirlas. Los periodistas no somos autómatas”. Suárez llevaba más allá su desafío, divulgando un texto del economista Xavier Sala i Martin que lleva por título “La entrevista que me hizo El Mundo pero nunca publicó”.
 “¿Incumple este ‘retuit’ el nuevo código de mi empresa?”, se preguntaba.
Al debate se unían otros periodistas como Francisco Javier Recio, redactor de El Mundo en Andalucía, que afirmaba que “nuestros ‘tuits’ generan debate y publicidad al medio”. Precisamente esa es la razón por la que Pablo Rodríguez se mostraba contrario a eliminar de su perfil el nombre del medio para el que trabaja. “Ante todo, transparencia con el lector/seguidor”, concluía.
También expresó su punto de vista María Ramírez, corresponsal de El Mundo en Nueva York, que añadía: “creo que las normas las incumple hasta el director. Bendita ocurrencia”. Ramírez, hija del director de El Mundo, hacía referencia al conocido estilo desenfadado del que hace gala Pedro J. Ramírez en su perfil de Twitter.

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