sábado, 15 de diciembre de 2012

Confusión en el futuro de internet tras las divisiones sobre tratado de la UIT

DUBAI.- La libertad de internet parece haber resistido a una tentativa de imposición de nuevas reglas durante la reunión en Dubái de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que deja sin embargo, varias preguntas sin respuesta sobre el futuro de la red. 

Sólo 89 países, de los 193 miembros de esta agencia de la ONU, firmaron este viernes el nuevo tratado sobre la reglamentación de las telecomunicaciones. Por su parte, Estados Unidos rechazó un documento que habría podido, según ellos, abrir la puerta a una regulación de internet, seguido de otros países, entre ellos Francia.
El texto contiene una resolución no vinculante que indica, entre otros, que "todos los gobiernos deben tener la misma responsabilidad en materia de la gobernabilidad internacional de internet".
Por su parte, el secretario general de la UIT, Hamadoun Touré, había afirmado que la conferencia "no iba a tener ningún impacto en internet".
"Era totalmente sobre internet", replica, sin embargo, James Lewis, especialista en la gobernabilidad de internet para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington.
Para este experto, la UIT perdió su credibilidad ya que "juraron (...) que se tomaría una decisión por consenso, y después hicieron votar". Esto reveló el desacuerdo de Estados Unidos y de sus aliados, que quieren garantizar un internet sin regulación, contra los regímenes como Rusia o China, deseosos de controlar la utilización de la red y sus contenidos, según subraya Lewis.
Sin embargo, la conferencia fracasó igualmente en su intento de retirar la gestión de los nombres de los dominios de internet a la ICANN, una agencia independiente basada en Estados Unidos, tal y como resalta Lewis.
Según los responsables estadounidenses, el documento tendrá de todas maneras pocos efectos inmediatos.
Los países pueden ya controlar la actividad en línea en el interior de sus fronteras. Pero los oponentes a este tratado juzgaron que éste legitimaría, bajo la cobertura de la ONU, el hecho de "insertar control gubernamental en la administración de internet", según las palabras del jefe de la delegación estadounidense, Terry Kramer.
Jim Langevin y Michael McCaul, que copresiden un comité de la Cámara de Representantes estadounidense sobre la Ciberseguridad, advirtieron de que la puesta en marcha de un tratado similar "implicaría un revés importante para los que piensan que la libertad de expresión es un derecho universal".
"Lo que quedó claro en la conferencia de la UIT en Dubai es que varios gobiernos quieren reforzar la regulación y la censura en internet", indicó igualmente el portavoz del grupo estadounidense Google, que apoya a los países contrarios al texto.
Milton Mueller, un especialista de la gobernabilidad de internet de la universidad de Syracusa, se cuestiona, sin embargo, sobre el alcance real del texto aprobado en el tratado para la libertad de internet.
"No me gustaba la resolución, no más que a la mayoría de los defensores de los derechos en internet, pero dudo de que ese pasaje pudiera hacer tanto daño en sí mismo", subrayó.
Mueller reveló también que los esfuerzos diplomáticos fueron complicados por las quejas de ciertos países, frecuentemente los de peor reputación en las cuestiones relacionadas con los derechos humanos, que se oponen a las sanciones de Estados Unidos, lo que conlleva los cortes de algunos servicios de internet, como los de Google.
Las empresas estadounidenses no tienen tampoco el derecho de realizar negocios con Irán o Corea del Norte, sometidos a estrictas sanciones de Estados Unidos.
"Extraña e irónicamente, son las naciones que defienden los derechos humanos las que utilizan el rechazo del acceso a los servicios de internet como una manera de presión política", indicó.

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