sábado, 30 de marzo de 2013

Una británica lección de periodismo / Raúl Cremoux *

Eddie Mair, según dicen los diarios europeos El País, de España, y Le Parisien, de Francia, es un periodista serio que suele ir a fondo en todas sus participaciones televisivas y además se hace acompañar de una estupenda inteligencia que le da una flexibilidad a toda prueba.

Boris Johnson es el polémico alcalde de Londres que ha descubierto que los pequeños incidentes le dan popularidad. Como ejemplo está el chulear a las mujeres de curvas insinuantes o realizar autoencuestas que lo llevan a querer disputar el título del mejor alcalde del Reino Unido y, si se puede de toda Europa. Claro, nunca, como otros, pretendería ser el mejor del mundo.

Pues bien, recientemente el periodista invitó al alcalde a realizar una entrevista en el Andrew Marr Show de la BBC. El alcalde Johnson se presentó con la idea en la cabeza de que una entrevista más en televisión le convenía para hacer proselitismo en su carrera política que él espera desemboque en llevarlo a ser primer ministro de Inglaterra.

La entrevista pactada a 15 minutos de duración se convirtió en lo que ya algunos especialistas consideran un encuentro periodístico memorable y para que los ingleses así lo califiquen es que el asunto fue más allá de una sencilla y cotidiana entrevista. Aquí los estudiantes de periodismo podrían meter sus naricitas y ver qué fue lo ocurrido.

En los primeros minutos, Eddie Mair permitió que el señor alcalde se sintiera a sus anchas, quien habló sobre la importancia que tienen los migrantes en el desarrollo integral de la capital londinense. Con ello, Johnson pensaba que el espacio en la televisora le serviría como una inmensa ventana para mostrar sus dotes no sólo de administrador eficiente, sino prospecto a un puesto público mucho mayor. 

Así transcurrió un breve tiempo que concluyó cuando hábilmente el periodista lo llevó a que hablaran sobre los años mozos del político. De este modo, entre frases cortas, el alcalde admitió que, como pecadillo de juventud, había aderezado con citas falsas un artículo que publicó en The Times, diario en el que trabajó hasta que descubrieron esa falsedad.

¿Se imaginan qué falsedades semejantes y aún mayores se castigarán en México? Es muy posible que nuestras columnas y páginas de información y, sobre todo, de opinión sufrieran una pérdida importante. No hace falta sino ver la complacencia con la que se exagera, se incluyen notas equivocadas, falsas y hasta delirantes.

Pero regresemos a lo ocurrido en Londres entre el alcalde y el periodista.

El político trató de abordar asuntos en los que él se sentía fuerte, como son sus planes sobre la modernización y extensión de la vivienda. Eddie Mair, el periodista, fue inflexible y recalcó una segunda falla del alcalde sobre datos que dejaban muchísimas dudas. El político reconoció que así había sido y en un gesto que trató de ganar a la audiencia, reconoció que, en efecto, había mentido. “Lo siento muchísimo, sí mentí y de eso me siento muy avergonzado”, confesó públicamente. El periodista fue implacable, pues lejos de aminorar el vendaval, inquirió sobre lo que el diario francés Le Parisien califica como estocada: Déjeme preguntarle sobre otra gran mentira cuando usted trabajaba con Michael Howard, el líder del partido conservador, negó que usted tuviera una infidelidad matrimonial, aunque en realidad usted si lo fue, ¿por qué le mintió al líder de su partido?

El señor alcalde Johnson se desmadejó, volvió a mentir y decir que eso no era cierto y enfatizó que no quería hablar más del asunto. El periodista Eddie Mair le respondió: “No le culpo por tratar de olvidarlo, pero eso fue cierto”.

Descompuesto, el alcalde ya no pudo rebatir el último argumento del periodista sobre otro bochornoso asunto de su pasado, quien remató con claridad preguntándose qué pensará la audiencia sobre la incapacidad del alcalde Johnson para responder a preguntas directas y también para admitir que en su vida las falsedades e inexactitudes no han sido excepcionales, sino presumiblemente cotidianas.

En este episodio que se enmarca en un medio televisivo del estado nacional inglés se puede observar en primera instancia la absoluta libertad responsable en que se dan las entrevistas; inmediatamente después, la tarea periodística de investigación que no anida en rumores, suposiciones o exageraciones, sino en datos duros y confiables.

Nuestros estudiantes de periodismo pueden acercarse a la entrevista en el portal de la BBC de Londres y aprender lo que muchos periodistas mexicanos no han hecho a lo largo de sus vidas: proceder con responsabilidad.

(*) Periodista y escritor

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