viernes, 26 de abril de 2013

La prensa británica presenta su propio plan de regulación para evitar el control del Gobierno

LONDRES.- Las principales empresas de periódicos y revistas de Reino Unido han presentado su propio plan de regulación de la prensa escrita, rechazando así el proyecto del primer ministro británico, David Cameron, que pretendía controlar las publicaciones de los periódicos tras sucesivos escándalos. 

La empresa News International, del magnate Rupert Mudoch; el Telegraph Media Group, Associated Newspapers, propietaria del 'Daily Mail', Trinity Mirror y Express Newspapers son las principales empresas que han propuesto un nuevo pacto, independiente del Ejecutivo.
La asociación Hacked Off, que ha hecho campaña por las víctimas que sufrieron pinchazos telefónicos bajo las órdenes de algunos periodistas y detectives privados, especialmente de periodistas del extinto 'News of the World', ya han criticado este nuevo plan.
La Sociedad de Periódicos, que incluye las principales cabeceras del país, ha indicado que su propio proyecto se basa en el acuerdo al que llegaron las empresas periodísticas y el Ejecutivo el pasado 12 de febrero. "El proyecto publicado por el Gobierno el 18 de marzo, condenado por varias organizaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa, no tiene apoyo dentro de la prensa", ha explicado el organismo en un comunicado.
'The Guardian', 'Financial Times' y 'The Independent' han explicado que no han firmado el acuerdo ante la falta de claridad, pero que no se niegan a adherirse en el futuro cuando se aclaren algunos puntos. Por el momento, el Gobierno ha indicado que deberá revisar la propuesta de los medios, aunque ha advertido que ya cuenta con un acuerdo con los laboristas y los liberales para aprobar su plan.
El Ejecutivo ha explicado que seguirán centrándose en las conclusiones de la investigación del juez Brian Leveson, que fue abierta tras el escándalo que llevó a News Corporation, propiedad de Rupert Murdoch, a cerrar 'News of the World' después de que se conociera que había realizado pinchazos telefónicos.
La crisis de la prensa escrita salpicó a otros diarios y a la clase política por las buenas relaciones entre los periodistas y cargos electos y por el pago a funcionarios públicos por parte de las empresas para conseguir información.
"No centraremos en la investigación de Leveson para aprobar un sistema de regulación más férreo -el más férreo del mundo- y duradero en la prensa local y nacional que beneficie realmente al público, al mismo tiempo que se respeta la libertad de expresión", ha indicado.
El Gobierno pretende controlar el convenio de la industria de la comunicación, aunque las empresas se niegan a ceder este poder al Parlamento, aunque sí coinciden en aprobar multas, de hasta 1 millón de libras (1,3 millones de euros) por "malas prácticas sistemáticas".

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