lunes, 25 de agosto de 2014

Varios yihadistas belgas podrían estar implicados en el secuestro del periodista James Foley

BRUSELAS.- Varios presuntos combatientes yihadistas belgas podrían estar implicados en el secuestro en Siria del periodista estadounidense James Foley, decapitado la semana pasada por el Estado Islámico, incluido el antiguo líder de la organización islamista Sharia4Belgium, Hicham Chaïb, presunto brazo derecho de un alto comandante del grupo yihadista.

   Según el diario 'Het Laatste Nieuws', Jejoen Bontinck, ciudadano belga de Amberes de 19 años que se fue a combatir en Siria fue detenido en Alepo, en el norte de Siria, en agosto de 2013 por presuntos miembros de Sharia4Belgium, que sospechaban que era un traidor y compartió una celda con el periodista estadounidense James Foley, durante tres semanas, antes de que éste fuera entregado al Estado Islámico.
   Chaïb, de 32 años y antiguo líder de la organización islamista prohibida en Bélgica y presunta mano derecha de un alto comandante del Estado Islámico, sería uno de los carceleros de Jejoen y se cree que también de Foley.
   También les vigilaban supuestamente los belgas Rachid Iba, de 34 años, Azeddine Kbir Bounekoub, de 22 años, y Magomed Saralapov, checheno de 21 años originario de la localidad de Vilvorde, a las afueras de Bruselas.
   La prensa británica asegura que un grupo de combatientes francófonos, incluido al menos un belga, ejercían de carceleros del periodista estadounidense. Se cree que un presunto combatiente británico del Estado Islámico fue el que decapitó a Foley.
   El periodista estadounidense fue secuestrado en noviembre de 2012 en Alepo, aunque todavía no está totalmente claro si los presuntos combatientes belgas participaron en su secuestro y posteriormente le entregaron al Estado Islámico.
   El abogado de Bontinck, Kris Luyckx, confirmó este lunes a la cadena VTM que éste "estuvo en contacto con James Foley y John Cantley", otro fotógrafo británico secuestrado y que estuvieron encerrados juntos "varias semanas".
   También aseguró que a su regreso a Bélgica, Bontinck contactó con los padres de Foley y proporcionó "muchas explicaciones sobre las personas con las que estuvo en contacto, dónde les tenían encerrados, en qué circunstancias estas personas fueron secuestradas".