sábado, 23 de agosto de 2014

La ejecución del periodista de EEUU muestra cambios de la cobertura bélica

NUEVA YORK.- Un escalofriante vídeo que muestra la ejecución del periodista James Foley a manos de islamistas representa la segunda vez que un reportero estadounidense ha sido decapitado por sus captores en el extranjero, recordando el asesinato del corresponsal del Wall Street Journal Daniel Pearl en Pakistán en 2002.

Mientras que Pearl trabajaba para uno de las mayores organizaciones de noticias del mundo, Foley lo hacía para el GlobalPost, una nueva empresa de noticias online con unos 28 miembros de plantilla a tiempo completo que trata de sobrevivir como una compañía pequeña e independiente.
El contraste subraya los cambios que han golpeado al negocio de noticias, que en los últimos años han sufrido grandes reducciones de personal y menores recursos periodísticos para la cobertura internacional, incluidas las guerras. Al menos 20 periódicos estadounidenses que antes mantenían oficinas en el extranjero, entre ellos The Baltimore Sun, Los Angeles Times y The Boston Globe, han cerrado oficinas y reducido su cobertura exterior, según el Centro de Investigación Pew.
En los noticieros vespertinos en las principales cadenas de Estados Unidos, ABC, NBC y CBS, el número de minutos dedicados a la cobertura exterior es menos de la mitad que a finales de los años 80, informó Pew.
Pero un nuevo grupo de medios más pequeños y con menos recursos, como el GlobalPost, Vice Media y BuzzFeed, están cubriendo la brecha y la información desde zonas de conflicto.
También ha influido que los periodistas freelance pueden hoy informar con un pequeño teléfono o cámara portátil y colgar sus historias online, sin el respaldo de una organización mediática al uso. Una colaboradora del GlobalPost, la periodista multimedia Tracey Shelton, lanzó una campaña en Kickstarter para recaudar dinero para comprar un equipo gráfico, según un chat online que dirigió el año pasado con Digital First. Shelton no respondió de inmediato a una petición de comentarios.
GlobalPost se embarcó en 2009 en la misión de llenar el vacío de la cobertura internacional. Es una compañía de noticias con fines de lucro, pero reconoce que el "viaje para convertirse en un negocio con autonomía económica está lejos de estar completo", según su web. Saca dinero de la publicidad, de la redifusión y del apoyo de sus miembros.
Philip Balboni, cofundador y consejero delegado de la firma con sede en Boston, dijo que el GlobalPost exige que cualquiera que trabaje en un zona de conflicto pase cursos de formación en medios hostiles. Añadió que el GlobalPost paga la preparación o contribuye al coste, dependiendo de las circunstancias.
"No nos importa realmente si alguien está a tiempo completo o es un freelance tradicional, siempre hemos estado profundamente comprometidos con nuestra gente sobre el terreno y trabajamos con personas que cumplen con cuidadosas guías sobre cómo deben trabajar", dijo.
Sin abordar los costes específicos en los que ha incurrido su compañía en relación con Foley, Balboni dijo: "Hemos trabajado en el caso de Jim literalmente todos los días durante dos años. Tuvimos un equipo de seguridad sobre el terreno sin interrupción desde la mañana que supimos que estaba desaparecido".
El gasto de proteger a los periodistas incluye formación para medios hostiles y primeros auxilios, que pueden costar una media de 2.500 dólares por un curso de cinco días, dijo Frank Smyth, fundador y director ejecutivo de la firma de seguridad Global Journalist Security y asesor del Comité de Protección de Periodistas (CPJ).
Si un periodista es capturado o encarcelado, el coste puede elevarse a una cifra de seis dígitos anualmente, incluyendo el precio que hay que pagar a los asesores y consultores de seguridad, dijo Smyth. La perspectiva de pagar un rescate puede incrementar los costes.
Robert Mahoney, subdirector de CPJ, dijo que incluso organizaciones de noticias grandes pueden verse abrumadas cuando uno de los suyos desaparece en una zona de guerra. "Si eres un medio pequeño, es como ser arrollado por un maremoto", añadió.
Desde 1992, más de 1.000 periodistas han muerto mientras cubrían varios conflictos, según CPJ. Pero pese a las chirriantes estadísticas y a la ejecución de Foley, los medios, incluido el GlobalPost, Vice y BuzzFeed, siguen mandando periodistas a las zonas peligrosas.
Vice Media, en el que 21st Century Fox, de Rupert Murdoch, tiene una participación, va camino de lograr 500 millones de dólares en ingresos este año. Su nuevo canal publicó recientemente una serie en vídeo en cinco partes sobre el Estado Islámico del freelance Medyan Dairieh, que pasó tres semanas con el grupo extremista.
El portavoz de Vice Jake Goldman dijo que la empresa cumple una serie de protocolos de seguridad estrictos, como evaluación de riesgos, preparación para ambientes hostiles, planes de evacuación y seguridad "para asegurar la seguridad de nuestros periodistas".
Reuters News, que usa freelance, fue recientemente criticada a raíz de que el joven fotógrafo sirio que trabajaba para el grupo muriera cuando cubría el conflicto en Alepo (Siria) el año pasado.
El portavoz David Crundwell dijo que Reuters proporciona a sus periodistas equipos de seguridad, entre ellos chalecos y cascos a prueba de balas, además de clases de preparación para ambientes hostiles.
"La seguridad de nuestros periodistas es de máxima importancia para Reuters", dijo.
Mahoney, de CPJ, apunta que ha habido grandes mejoras en dos décadas en la concienciación de las organizaciones de noticias para proteger a su personal y colaboradores.
Pero los desafíos para viejos y nuevos medios no dejan de crecer "No puedes depender del hecho de que eres periodista para que te protejan", dijo. "Muchos son objetivo simplemente porque son periodistas", añadió.