viernes, 14 de noviembre de 2014

Aparecen en un pueblo de España ocho fotos inéditas en color del ‘Che’ Guevara muerto


MADRID.- Casi cincuenta años han tenido que pasar para que vean la luz una fotos de Ernesto ‘Che’ Guevara, tomadas tras su muerte y llegadas a España por medio de un misionero, cuya familia ha guardado estas imágenes realizadas en 1967 por un periodista de la AFP.

“Mi tío las trajo cuando vino para la boda de mis padres, que se casaron a finales de noviembre de 1967”, relata Imanol Arteaga, sobrino del misionero Luis Cuartero Lapieza, que durante “once o doce años” predicó en la ciudad boliviana de Sucre. “Mi tía y mi madre me cuentan que se las dio un periodista francés”, relata Arteaga, ahora depositario de las ocho imágenes que su tío, al que estaba muy unido, trajo de Bolivia.
Tras la muerte de Cuartero en 2012, Arteaga, concejal del pequeño pueblo de Ricla (Aragón), se quedó como recuerdo con algunas pertenencias de su tío. “Y entonces me acordé de las fotos del Che y mi tía no dudó ni un minuto: 'sí, sí, sé dónde están'“, relata Arteaga, que añade que unos días después le dio un sobre con estas fotos, que habían estado bastante tiempo en la casa familiar de Castiliscar junto a otras imágenes tomadas en Bolivia.
Intrigado por estas instantáneas, Arteaga inició entonces una pequeña investigación empezando por su origen: “un periodista francés”.
En un buscador de internet, “puse +periodista francés Che muerto+ y salió Hutten, y unas fotos que son clavadas a las que tenía yo”, explica.
Arteaga cree, así, que las fotos se las dio a su tío el reportero francés de la AFP Marc Hutten, autor de las pocas instantáneas en color hasta ahora conocidas que inmortalizaron el momento cuando el ejército boliviano expuso el cuerpo del guerrillero en el pueblo de Vallegrande, 150 kilómetros al suoreste de Santa Cruz).
“Si le pidió (al misionero) que trajera las fotos sería porque era el único europeo que en ese momento se iba” de Bolivia, por si él mismo tenía algún problema para sacarlas, considera Arteaga.
Las fotos parecen corresponder a distintos momentos, ya que en unas aparece el cuerpo del famoso médico argentino, convertido en mito revolucionario, vestido con una cazadora abierta, mientras en otras parece sin la chaqueta y dispuesto para ser mostrado.
También hay una foto de una compañera del Che en Bolivia, Tamara Bunke (a) Tania, y otra que supuestamente muestra su cadáver en una camilla, con una camiseta y la cara manchadas.
El Che fue capturado el 8 de octubre de 1967 y ejecutado al día siguiente antes de ser sepultado a escondidas por los militares bolivianos la madrugada del 11 junto a otros seis guerrilleros.
Hutten, que murió en 2012, “nos dijo que había enviado cuatro o cinco carretes a la AFP en París” del cadáver del Che, relata Sylvain Estibal, responsable de fotografía de AFP para Europa y África.
Sin embargo, cuando Hutten pasó por París unos meses después de la muerte del Che constató que “solo había unas pocas fotos de su reportaje. Dónde fue a parar el resto sigue siendo un misterio”, añadió Estibal.
Arteaga ni siquiera había pensado en hacer públicas las fotos entregadas a su tío, hasta que habló con unos reporteros de un periódico regional, El Heraldo de Aragón, que se pusieron en contacto con él por otro asunto.
Estos periodistas incluso le ayudaron a hablar con un experto que le aseguró que el papel en que están positivadas dejó de fabricarse hace tiempo, confirmando la época en que se hicieron.
“Lo que me importaba de esas fotos es que eran de mi tío, su valor sentimental”, afirmó, antes de asegurar que “ahora me doy cuenta de que tienen un valor histórico”, aunque no piensa desprenderse de ellas.
Este concejal, que aún se emociona cuando recuerda a su tío, asegura que “en los últimos 14 años” hasta su muerte “hablábamos todos los días”, pero que nunca le preguntó por esas fotos o su autoría. “Las fotos es una de esas conversaciones que se me quedó en el tintero”, concluyó.