sábado, 22 de noviembre de 2014

Los diez mandamientos del buen periodismo rentable / Asunción Valdés *

"No está escrito en las tablas de Moisés que todos los periódicos vayan a desaparecer". Con esta frase resume Giovanni di Lorenzo la situación actual de los medios informativos. Es el director de Die Zeit (El Tiempo), el semanario alemán que vende más de medio millón de ejemplares, de los cuales 320.000 a suscriptores y, en plena crisis, ha incrementado sus beneficios un 13% y solo ha reducido sus ingresos por publicidad un 6%. Su principal competidor, la revista Der Spiegel, un 20%. 


En España, por ejemplo, han bajado una media del 50% desde 2007. Di Lorenzo tiene, por lo tanto, autoridad suficiente para defender la independencia, la libertad y el rigor profesional como garantía del periodismo de calidad rentable. 

El escritor y periodista, nacido en Estocolmo en 1959, de padre italiano y madre alemana, recibió el viernes en la capital española el XIII Premio de la Fundación Diario Madrid, la institución que preserva el legado de este rotativo que luchó durante el franquismo en pos de una prensa libre. 

El 25 de octubre de 1971, el periódico vespertino fue clausurado por las autoridades de la dictadura y su edificio fue dinamitado hasta destrozar sus cimientos.

De las cenizas de aquel atentado contra la razón, redactores que vivieron la traumática experiencia han levantado un monumento anual al buen periodismo, el indispensable para formar ciudadanos con espíritu crítico y capacidad de participar democráticamente. José Vicente de Juan, director de la Fundación, Miguel Ángel Aguilar, Jesús Picatoste, Miguel Ángel Gozalo, etc. recuerdan estos días el 43º aniversario de la voladura del diario Madrid con un homenaje a Die Zeit, nacido en 1946 de los rescoldos de la Segunda Guerra Mundial, en el Hamburgo ocupado por las tropas del Reino Unido, una de las cuatro potencias vencedoras.

Cuando Di Lorenzo llegó con diez años a la República Federal de Alemania tampoco fueron tiempos fáciles para él. Era el único foráneo de la clase. Y esta diferencia la notó hasta cuando empezó a trabajar en el Abend Zeitung de Múnich, donde había estudiado Ciencias de la Comunicación, Historia Moderna y Política. Para publicar su primer artículo su nombre tuvo que ser germanizado: Hans Lorenz. Inimaginable entonces que, con su nombre de pila y apellido italianos, llegara a ser el director del semanario alemán de más prestigio. Hoy, sin embargo, manifiesta que la sociedad alemana es tolerante y abierta. También España ha superado uno de los problemas de esa época: de la censura pasamos a la libertad de expresión con la Constitución de 1978. 

En sus diez años al frente de la mítica cabecera y en plena revolución digital, Di Lorenzo ha logrado ir contra la tendencia mundial: descensos en los beneficios y tiradas de los periódicos. Por el contrario, ha conseguido aumentar las ventas de Die Zeit en más de 30.000 ejemplares. Ha diversificado las líneas de negocio: edición on line, también en inglés, acuerdos con universidades, organización de viajes, promociones de productos, etc. Pero el 80% de sus ingresos procede de la edición impresa, a pesar de los augurios catastróficos, incluso de reputados editores alemanes, que anuncian que los periódicos de papel se acaban en siete años. 

Por eso, el primer mandamiento que explica el éxito de Die Zeit es «no hablarás mal de tu propio producto». Di Lorenzo rechaza totalmente el ocaso de la prensa; lo considera un marketing desastroso. 

(*) Periodista y ex jefa de prensa de la Casa del Rey