jueves, 16 de junio de 2016

'Prensa Latina', un pararrayos frente a la tormenta mediática imperial

LA PAZ.- Prensa Latina se ha convertido en pararrayos político, ideológico y cultural, que sirve a nuestros pueblos para defenderse de la tormenta mediática del imperio y los que replican sus mensajes, afirmó el ministro boliviano de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. 

En entrevista exclusiva con motivo del 57 aniversario de esta Agencia, Quintana aprovechó la oportunidad para enviar un abrazo revolucionario a todos los compañeros de Prensa Latina por el noble trabajo que realizan.

Destacó Quintana el compromiso de sus periodistas y trabajadores para transformar la realidad no sólo de Cuba, sino de América Latina, su militancia revolucionaria al servicio de la verdad y, en particular, en favor de los pueblos latinoamericanos, caribeños y del mundo.

Valoramos el trabajo de Prensa Latina como una trinchera de lucha, enfatizó, y por lo tanto, de la verdad, y de la honestidad intelectual que es lo que debe caracterizar el pensamiento revolucionario.

Prensa Latina es un hijo de la Revolución Cubana nacido el 16 de junio de 1959, recordó, pero en particular es uno de los hijos más revolucionarios que crearon Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y particularmente Ernesto Che Guevara.

Sentimos un enorme orgullo de contar con Prensa Latina, subrayó, y sentimos en sus despachos que estamos leyendo el pensamiento del Che, interpretando su lucha revolucionaria, y eso galvaniza nuestro compromiso para seguir trabajando por los más pobres.

Aprovecho este 57º aniversario de trabajo informativo incesante, laborioso y esforzado, acotó Quintana, para destacar la lucha que hoy libran los pueblos de Cuba, Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia y Argentina, frente al asedio y agresión del imperio norteamericano.

En estos últimos años hemos visto a un imperio más arrogante que nunca, que ha desenfundado todas las armas inimaginables para intentar doblegar la voluntad de los pueblos y de sus gobiernos, puntualizó.

Un imperio, precisó, que ha prescindido de todo tipo de escrúpulos para tratar de continuar su tarea de domesticación de nuestros procesos sociales y por un retorno al viejo régimen neoliberal.

Estamos enfrentándonos a una lucha desigual, a una lucha descomunal, que hoy está cambiando los instrumentos de la guerra tradicional, explicó el ministro de la Presidencia de Bolivia.

A esta lucha nos enfrentamos heroicamente, resaltó, gracias al liderazgo de nuestros grandes comandantes de la Revolución, como Fidel y Raúl Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Néstor Kirchner, y Rafael Correa.

Nunca antes, señaló, nuestros pueblos habían sufrido una agresión imperial tan fuerte, iracunda, y con tanta agresividad como la de la actual coyuntura internacional, y eso resalta la dimensión de nuestra lucha frente a ella.

El ataque brutal del imperio tiene que ver directamente con los logros, las transformaciones, los grandes avances de los procesos revolucionarios en América Latina, dijo Quintana en referencia a las diferentes modalidades de la llamada guerra de cuarta generación.

No podemos entender la magnitud de la agresión imperial si no tenemos consciencia de cuánto hemos avanzado en la región en los últimos años, reflexionó.

Por tanto, subrayó, las armas que despliega el imperio son proporcionales a los grandes logros de estos procesos en salud, educación, redistribución de las riquezas, igualdad y seguridad social, industrialización y nacionalización de los recursos naturales.

Si hay algo que les duele en el alma a las grandes corporaciones que dominan el imperio, afirmó, es que los pueblos se hagan dueños soberanos de sus propios destinos, de sus recursos naturales, y sean capaces de diseñar su propio horizonte de transformaciones.

Esta gran arremetida es porque nuestros pueblos están entendiendo que la única manera de ser libres es estar juntos, y hoy, enfatizó, la unidad de América Latina es lo que explica esa reacción brutal imperial nunca antes experimentada.

En ese contexto, concluyó Quintana, Prensa Latina se ha convertido en un factor de concientización e impulso del desarrollo político de nuestros pueblos, y en arma intelectual para defendernos de la mentira, la impostura y la difamación promovida por el imperio.