viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Cómo evitar el engaño? / Guillermo Herrera *

No existe un método infalible para evitar el engaño, pero hay técnicas de investigación para reducir este riesgo en la medida de cada inteligencia, porque hay que ser astutos como serpientes e inocentes como palomas.
A mi me han engañado muchas veces, y por eso he aprendido de mis propios errores, porque no hay mejor maestro que un error descubierto.

Por eso mi religión es mi propia profesión, es decir, el Periodismo de investigación aplicado al descubrimiento de enigmas y misterios, para aclarar el entendimiento de mis semejantes. Pero sólo ahora puedo escribir con libertad, porque estoy jubilado, y me da igual que piensen que estoy loco.

Precisamente hace años que la Facultad de Periodismo de la Complutense celebró un Seminario sobre Periodismo Esotérico, al que acudió el periodista Juan José Benítez, y se le dio carta de naturaleza a esta interesante rama del periodismo, tan respetable como cualquier otra.

A mi juicio, estos son los pasos que debe seguir toda investigación:

- Diversificar las fuentes de información.
- Estudiar la fiabilidad de cada fuente.
- Contrastar las diversas informaciones para detectar contradicciones y coincidencias.
- Procesar toda la información para obtener las conclusiones.

Pero el trabajo no termina aquí porque hay que actualizarse constantemente, es decir, buscar nueva información para contrastarla con las conclusiones que tenemos, a ver si hay que modificar algo, porque las conclusiones son siempre provisionales.

Toda investigación debe partir de dos premisas básicas:

- La primera es que, aunque creamos que sabemos mucho, NO SABEMOS CASI NADA, porque el universo es tan complejo e infinito que el conocimiento humano sólo abarca una parte muy pequeña de la realidad, porque el mundo está lleno de enigmas y misterios sin resolver.

- La segunda premisa es que, aunque nos creamos libres por vivir en democracia, la especie humana lleva miles de años esclavizada por sistemas de control mental y físico, y que vivimos en un planeta prisión. Sólo ahora estamos comenzando a despertar un poco, pero queda mucho camino por andar todavía.

Todas las instituciones que existen están destinadas a controlar la población y a mermar nuestra soberanía personal. Ésta es la triste realidad, porque a nadie le interesa tener personas libres, independientes y autosuficientes.

En las sectas te dicen que tienes mucho ego para intentar reducir tu autoestima y volverte más controlable, pero nunca te hablan del super-ego del ‘maestro’. Te piden castidad, pero no hablan del harén del ‘guru’. Todos los maltratos, humillaciones y servilismos están destinados a lo mismo: aborregarnos y manipularnos. Curiosamente, las marionetas de arriba están más atrapadas que las de abajo, porque tienen trato directo con sus amos oscuros.

Precisamente la filosofía política que más ha defendido la soberanía personal del ser humano es el anarquismo, pero está muy desprestigiado a causa de la violencia histórica del mismo y de que algunas comunidades anarquistas acabaron siendo más dictatoriales que el sistema, porque el problema está en algunos virus informáticos del cerebro humano.

Por lo tanto no existen soluciones mágicas para salir del laberinto sino el ejercicio permanente del discernimiento, para separar el trigo de la paja, y no caer en las muchas trampas que existen en el camino hacia la soberanía personal y espiritual.


(*) Periodista