miércoles, 5 de octubre de 2016

Lealtad al Periodismo / Guillermo Herrera *

(Lo más sincero que he escrito porque es mi propia vida)

“Los periodistas trabajan para la empresa, no para el pueblo, y si no lo aceptas, te despiden del trabajo” dijo el sociólogo Felipe López-Aranguren en la charla titulada “¿No entiendes la manipulación de la comunicación? Pues mira esto”:

Por ejemplo, según la empresa en que trabaje, un periodista no podría formular una pregunta política tan sencilla y evidente como ésta: “¿Cómo es posible que ocho millones de trabajadores voten a un partido que recorta los derechos sociales? ¿Es que se han vuelto locos?” Lo mismo se podría decir del PSOE, porque no me caso con nadie, políticamente hablando. Es decir, que si quieres hablar claro, y llamar a las cosas por su nombre, es posible que encuentres un problema laboral.

Entre otros muchos méritos, además de abrirme los ojos, Felipe López-Aranguren Quiñones es Licenciado en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1.973. Habla catalán, francés, italiano e inglés. Fue profesor de la Escuela de Sociología de Barcelona de 1.974 a 1.982. Gestionó las bibliotecas “Bertrand Russell para la Paz” y “Olof Palme de cooperación y desarrollo” en el Centro de Investigación para la Paz de Madrid de 1.984 a 1.988, y fue galardonado con el Premio Nacional de Derechos Humanos.

LIBERTAD
En 1.973 decidí estudiar en Madrid la carrera de Periodismo en busca de lo que creía ser la profesión más libre del mundo. También tomé esta decisión porque el Creador me regaló un don natural para la literatura, y siempre he amado a esta profesión con entusiasmo, a pesar de ser tan poco agradecida. 

Es decir, que me hice Periodista porque he nacido para ello con esta misión. El periodismo es sinónimo de pasión y valentía. Muchos lo describen como “el mejor oficio del mundo”, a pesar de ser una de las profesiones más cuestionadas.

Había visto casi todas las películas antiguas relacionadas con el periodismo como “Citizen Kane” o “Primera plana”. Había leído varias veces todas las aventuras del periodista Tintín. Soñaba con hacer grandes viajes e investigar enigmas y misterios, que sigue siendo mi pasión actual. Lo que encontré no tenía nada que ver con mis sueños. Busqué libertad, y encontré esclavitud.

DEFINICIÓN
El periodismo es una actividad profesional que en términos generales consiste en la captación y tratamiento de la información en cualquiera de sus formas y variedades. El periodismo es considerado por algunos autores como el "cuarto poder" de las grandes democracias occidentales (los tres primeros son los que establecen las constituciones modernas: poder ejecutivo, legislativo y judicial). Como contraparte, el periodismo, en algunos casos es una profesión con riesgos; muchos periodistas han encontrado la muerte en el ejercicio de su profesión.

Me enseñaron que el objetivo del periodismo es informar, formar y entretener. Pero luego descubrí que lo único que les interesa a las empresas es entretener para vender periódicos, cuando lo más importante debería ser formar a los ciudadanos para hacerlos más libres. Pero ya se sabe que “Ninguna sociedad quiere que seas sabio” porque no te pueden manipular:

SINCERIDAD
Ahora puedo hablar claro por la sencilla razón de que estoy jubilado y no tengo ningún jefe al que guardarle el aire, pero antes no podía, y tengo derecho a dar el testimonio más sincero de lo que he vivido desde dentro. Este artículo no es una venganza, porque estoy obligado a perdonar como cristiano, pero es un ajuste de cuentas con mi propio pasado profesional, asumiendo mi propia responsabilidad.

Aunque no menciono ningún nombre, me gustaría que se dieran por aludidas algunas personas, porque ello significaría que reconocerían su propia responsabilidad, por aquello de “el que se pica, ajos come”. Ellos saben perfectamente lo que hicieron mal, pero no tienen la valentía de reconocerlo públicamente como yo hago ahora. Porque yo me equivoqué también.

Tengo una vida laboral de treinta años, durante los cuales fui Director de cuatro publicaciones a lo largo de cinco años, y tuve el cargo de Redactor-Jefe durante otros cinco años, donde enseñé el oficio a muchas generaciones de redactores becarios en prácticas. Por lo tanto, no acepto que nadie me mire por encima del hombro en esta profesión, porque llegué al máximo escalafón.

DESEMPLEO
El pasado mes de julio había en España 31.800 periodistas en desempleo, es decir 3.500 más que hace un año, según la Encuesta de Población Activa (EPA). A pesar de la bajada generalizada del paro, que se sitúa en 4.574.700 personas, los periodistas no gozan de tan buenas noticias. En total 31.800 profesionales de los medios de comunicación no tienen trabajo, un número que se eleva en 3.500 personas si lo comparamos con el segundo trimestre de 2.015.

El dato es preocupante, porque si observamos los números de las últimas encuestas de la EPA, la curva vuelve a ascender, aumentando de manera progresiva el desempleo en el área periodística. En el primer trimestre de este 2.016 la cifra también aumentó hasta los 31.200 parados, dando la vuelta a los buenos resultados que se habían cosechado en el último año.

Es el caso del segundo trimestre del año pasado, los parados se cifraban en 28.300, números que suponían la cifra más baja desde 2.008. Sin embargo, desde entonces el paro ha vuelto a dispararse y a retomar una preocupante línea ascendente. A pesar de todo, los números quedan lejos del punto más álgido de la historia reciente para el periodismo. Fue en el tercer trimestre de 2.013, cuando el número de parados en el sector se disparó hasta los 64.400 desempleados.

PRECARIEDAD
La precariedad laboral de nuestra profesión hace que todos los periodistas que tienen una nómina se sientan tan afortunados como si les hubiera tocado el gordo de la lotería, aunque están quemando su juventud al trabajar más horas que un reloj y cobrar menos que un maestro de escuela, pero al mismo tiempo, están atrapados por su supuesto ‘privilegio’ y estarían dispuestos a cualquier cosa para no perder su nómina, máxime si tienen que mantener a una familia.

He vivido consejos de redacción donde el miedo de los pobres redactores era tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Yo mismo fui cómplice de ese miedo, y cometí muchos errores que me llevaron a un psicólogo, quien me enseñó a perdonarme a mi mismo, y tengo la lección bien aprendida: ¡NUNCA MÁS ME DEJARÉ PISAR POR UN TIRANO! Ni en esta vida ni en mis próximas reencarnaciones.

TIRANÍA
Cuando España estrenaba la democracia y la sana ilusión por un socialismo, que luego nos decepcionó por la corrupción, conocí las dictaduras más abyectas dentro de algunas empresas periodísticas, donde la nueva Constitución Española no estaba vigente. He conocido a directores de periódico que eran auténticos crápulas dignos de pasar a la historia como Nerón, Calígula, Hitler o Stalin.

Pero los opositores no eran mejores que su dictador, sino auténticos conspiradores mafiosos que utilizaron la política para encumbrarse en el poder. No he conocido un solo director que no sea un ‘inicuo’, por utilizar el término de mi admirado escritor Juan Goytisolo. No he conocido a un solo empresario que no sea un negrero. Quizás haya alguno, porque no pierdo la esperanza. Por eso tengo tanta ‘fe’ en el sistema capitalista.

INTEGRIDAD
Yo también he sido director de cuatro publicaciones, pero me vi obligado a dimitir por dos razones, renunciando a un salario alto en algunos casos: porque me sentí traicionado por mis jefes respectivos (consejeros delegados) y porque mi conciencia no podía aceptar determinadas injusticias.

Es decir, que hice lo que no hace casi nadie: renunciar a mucho dinero para no traicionar mi conciencia. Pero no me echo méritos, porque ahora soy muy feliz, y otros llevan la penitencia en su pecado, y no podrán llevarse su dinero al otro mundo cuando les llegue su hora.

Se me acusa de no haber sido más valiente y lo admito, pero es que nunca he tenido vocación de mártir, ni tenía deseos de jugarme el pellejo por un simple trabajo al que siempre se le ha exigido demasiado. 

Maldita frase la que dice que “el periodismo es un sacerdocio”. Pues no señor, es un simple trabajo con mucha responsabilidad, pero el objetivo de la existencia no es vivir para trabajar, como hacen los chinos, sino trabajar para vivir con felicidad. En caso contrario seríamos esclavos. Mi jefe pretendía ser un sabio, dando siempre lecciones a sus esclavos, pero era un auténtico necio.

LEALTAD
Cansado de tragar sapos, me hice trabajador autónomo en busca de libertad, y monté mi propia tienda durante siete años, al invertir el dinero que había recibido de una herencia de mi padre. Era una Herboristería-Parafarmacia porque soy Técnico en Dietética y Nutrición, además de Periodista (también soy Oficial de Aviación Honorífico). Pero nunca abandoné la profesión, porque redactaba un periódico digital desde la tienda.

Desde entonces he seguido escribiendo artículos hasta ahora, en diversos blogs, porque siempre he sido leal al periodismo, a pesar de los muchos desplantes. Actualmente me defino como “Periodista investigador de enigmas y misterios”, porque es mi pasión, pero no he escrito libros como mi admirado Periodista Juan José Benítez, porque soy ensayista más que ‘librero’. Un ensayo es un escrito en prosa en el cual un autor desarrolla sus ideas sobre un tema determinado con carácter y estilo personales.

Por lo tanto mi historial no es un secreto, sino una información de dominio público que está accesible en este sitio web:


(*) Periodista